Ruso agencia de la unión libre

El neofascismo racista y xenófobo cada vez menos friki en Europa, un ejemplo real.

2016.10.15 20:45 migpodemos3c El neofascismo racista y xenófobo cada vez menos friki en Europa, un ejemplo real.

En esta entrevista al filósofo húngaro G. M.- Tamás se desgranan las claves de la epidemio ultraderechista que recorre varios países de Europa. En el caso de Hungría, un país centroeuropeo que no supo digerir su cantisemitismo y colaboracionismo con los nazis y paso directamente a la tutela de Stalin, actualmente vive un clima de xenofobia alentada por el gobierno de extrema derecha de Orban.
Lavado de cerebro, manipulación y mentiras desde arriba y clima de creciente desvío de los problemas hacia el otro , el clima no es halagador y merece la pena aprender de la situación porque sin Podemos iríamos por ese camino . Ojito con el frikismo pardo porque no es broma, en el momento en que acceden al poder.
http://www.sinpermiso.info/textos/el-clima-politico-y-social-del-referendum-anti-inmigracion-en-hungria-entrevista
«Poco antes del referéndum anti-inmigración en Hungría del pasado 2 de octubre, Mary Taylor y Agnes Gagyi, del comité de redacción de LeftEast entrevistaron al filósofo marxista húngaro G.M. Tamás sobre la situación actual en Hungría y sus referencias históricas. Como es conocido, el referéndum no consiguió la participación mínima indispensable para ser válido.
LeftEast: El 2 de octubre en Hungría habrá un referéndum sobre las cuotas de migrantes europeas. ¿Cómo opera esta consulta en el nivel del Estado-nación húngaro? ¿Qué relación tiene esta consulta con otros procesos a escala internacional?
GM Tamás: El referéndum del 2 de octubre es importante, en primer lugar, debido a la campaña que le precedió: una ola gigantesca de propaganda racista, nunca vista en Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Está en todas partes: desde vallas publicitarias gigantes a los nuevos libros de texto de la escuela primaria, en Internet y en las miles de llamadas de teléfono personales de funcionarios que se vieron obligados a movilizarse a favor del "no". El resultado en términos de opinión no está en duda, el 'no' alcanzará probablemente más del 80 por ciento; pero con el fin de tener el quórum necesario, más allá del lavado de cerebro, se espera un fraude electoral a gran escala, dado que los partidos de la 'oposición' no han podido hacer uso del derecho a enviar observadores a las comisiones electorales que contarán las papeleta. La intimidación, las amenazas, las calumnias, las teorías de la conspiración, los estereotipos raciales, las mentiras manifiestas que se difunden por la máquina de propaganda del gobierno en una escala nunca antes vista. Incluso la extrema derecha oficial (el partido Jobbik) se sorprende. Todo esto está teniendo efecto: oí en el tren a un obrero de un pueblo hablando con algunas ancianas sobre una trama judía liderada por el anciano multimillonario y filántropo George Soros, con el objetivo supuesto de llevar árabes a Europa, para vengarse de la Cristiandad, ofreciéndoles 20.000 euros por persona para atacar Hungría y otros países blancos. Así que la principal consecuencia es el cambio en el clima político - hacia la xenofobia y el racismo - y la aceptación de las medidas y prácticas dictatoriales y autoritarias por el cansancio, el miedo y el desconcierto de la población.
La hábil propaganda del gobierno no hace nada más. Sólo cambia al culpable de la insatisfacción general con los resultados desastrosos de la "transición" o el "cambio de régimen" a partir de 1989, con los estragos de la desindustrialización, la desigualdad galopante y el colapso de los sistemas de bienestar, señalando al 'extranjero', en este caso a la Unión Europea. La amalgama de mercado, decadencia social y cultural, corrupción, pobreza y la incertidumbre, junto con la retórica de los derechos humanos, el constitucionalismo, los derechos de las minorías, el pluralismo y la tolerancia, los lugares comunes vacíos del 'europeismo' y las propensiones seudo-cosmopolitas de las cada vez más escasas elites liberales (‘seudo’ porque los liberales Budapest están mostrando síntomas de hostilidad nacionalista hacia las naciones ortodoxas como los rusos, griegos, rumanos y serbios) se ha combinado para formar un objetivo formidable del etnicismo y el discurso autoritario. Las purgas masivas en las instituciones del Estado (incluyendo la educación superior, las artes, la investigación, etc.) han hecho que los intelectuales sean extremadamente vulnerable y poco inclinado a la resistencia y la protesta. Gran parte de la sociedad civil, entre otros, sindicatos e iglesias, han abandonado su postura crítica, y cada vez más figuras de la oposición anuncian su apoyo al régimen de Orbán, tal vez con algunas críticas formales. El partido de oposición más popular es el de la extrema derecha, superado ahora distanciado en su xenofobia, homofobia, sexismo y racismo por el gobierno teóricamente "moderado", que erosiona así su influencia. Sin embargo, el probable triunfo de Orbán en el referéndum (escribo esto un día antes de la votación) con toda probabilidad significará el pico de la hegemonía ideológica de la derecha- que por supuesto podría significar el fortalecimiento de los métodos policiales y el debilitamiento adicional del estado de derecho, la rendición de cuentas y la transparencia, en ausencia de una oposición real y de medios de comunicación libres, para no hablar de la corrupción rampante, que va de la mano con la sustitución de una administración pública profesional y políticamente neutral por grupos oligárquicos incompetentes y rapaces que ya tenían el control de los gobiernos locales. Al mismo tiempo, el Estado húngaro se cuida de tener buenas relaciones con las empresas transnacionales, mantiene el déficit y la deuda bajas, se ha introducido el impuesto único, prácticamente ha suprimido casi todo tipo de asistencia social (con excepción de algunos sectores cuidadosamente seleccionados de clase media): es un alumno modelo del neoliberalismo occidental – a pesar de que los líderes húngaros están acostumbrados a afirmar en la televisión estatal. Mientras este régimen no represente ningún desafío a la economía y al sistema militar influidos por las potencias occidentales (y no lo hace), es bastante seguro. Después de todo, su campaña de odio anti-islámica - en ausencia de cualquier minoría musulmana y con inmigración cero - no es tan diferente de lo que escuchamos a las fuerzas y los dirigentes políticos occidentales, aunque suenen mucho más radical. Es raro que los políticos occidentales se pongan de acuerdo en público con Oriana Fallaci y Thilo Sarrazin – populares en Hungría gracias a la prensa y los medios de comunicación del estado - pero muchos están de acuerdo con ellos in pectore. Sin embargo, parece que la popularidad del régimen etnicista ha alcanzado su punto máximo y ahora lo que veremos es una disolución lenta y fea. Y va a ser concomitante con una disolución similar de la Unión Europea (y mucho más). Cerca de su derrota local (no en términos electorales, sino en términos de hegemonía) puede ser que Orbán ni lo haya notado. LeftEast: En cuanto a la puesta en marcha del período de campaña para el año electoral 2018 en Hungría, usted y otros comentaristas han señalado la importancia de 1) la falta de una prensa de oposición significativa y 2) la adaptación de los partidos y políticos de oposición al régimen de Orbán. ¿Puede comentar sobre ello y su significado?
GM Tamás: Es cierto que los medios de oposición son extremadamente débiles, especialmente en lo que respecta a la televisión y la radio dominantes (las estaciones privadas han perdido sus ingresos por publicidad ya que las empresas no se atreven a ser asociadas con la izquierda 'filo-extranjera', 'antipatriotica' - que es, de hecho, de centro-derecha - y luego fueron compradas por los oligarcas de derecha cercanos o, simplemente, intermediarios del gobierno). La prensa escrita e Internet son algo más libres, pero tácticas similares han comenzado a acabar también con ellos. Del mismo modo, algunos partidos de la oposición han sido intimidados o parcialmente comprados, se han concedido puestos diplomáticos a políticos ex-socialistas y verdes, y personas cercanas a los partidos de oposición han conseguido oscuros contratos con las agencias semi-estatales o en negocios e inversiones patrocinados por el estado. La oposición - con la excepción de un pequeño número de micro-partidos casi invisibles - es cada vez más débil y más "patriótica" o ha desaparecido completamente. Los líderes de las ONG y de los movimientos sociales están ocupados anunciando que no son de lizquierda, que quieren sólo mejoras técnicas y profesionales en algunas áreas, y así sucesivamente. El miedo también juega un papel importante dadas las purgas en el ámbito cultural y académico, los escandalosos nombramientos de militantes ignorantes de la extrema derecha, más el despido masivo de funcionarios (sobre todo en las provincias) que están amenazando la seguridad laboral de la clase media. El apoyo extranjero a diversas instituciones de la sociedad civil, especialmente a los grupos de derechos humanos están bajo ataque constante del Estado y los medios de derecha y por los funcionarios, incluidos ministros. Las 'ONGs financiadas por Soros' son un objetivo prioritario. Todo esto es bastante parecido a los regímenes de Putin y Erdogan, pero sin detenciones y asesinatos. Los intelectuales son intimidados. Más personas se manifestaron abiertamente en Hungría en 1977 y 1979 (es decir, bajo un sistema llamado por todos, incluso por sí mismo, dictatorial) contra la detención de Václav Havel que contra la persecución de los refugiados en las fronteras en 2015 y 2016. Aunque esto es una violación de los pactos y tratados internacionales de derechos humanos, sólo hay actualmente más víctimas. Incluso celebridades liberales de izquierda como el escritor György Konrád han anunciado su apoyo al muro de alambre del Sr. Orbán en la frontera húngara. Pero el miedo y el soborno no serían suficientes. Y Konrad no es ni cobarde, ni corrupto. Es una persona valiente y honesta. Pero al igual que él, más y más gente, antes en la oposición, están convencidos de que la política del régimen es correcta. Parte de esto es, por supuesto, conformismo: algunas personas quieren un pensamiento único con lo que perciben como su comunidad. La presión de la opinión pública es enorme. Otra parte es auténtico miedo a lo desconocido, personificado por el emigrante musulmán, por la amenaza terrorista, y el viejo temor europeo de Oriente, reforzado por la identificación de 1989 de la libertad con Occidente. El liberalismo tardío occidental no era lo suficientemente universalista y genuino como para ser capaz de ofrecer armas intelectuales y morales contra la nueva ola de racismo y etnicismo. Y la Izquierda auténtica es demasiado débil. Hay que decir que a la pequeña izquierda independiente tampoco le sobró Zivilcourage. Hay un cambio general hacia la derecha, independiente del señor Orbán y su equipo y que le va a sobrevivir políticamente.
LeftEast: Usted ha acuñado el término post-fascismo para referirse a una degradación de la idea de ciudadanía universal dentro de la actual crisis del capitalismo global. ¿Puede abordar cómo se aplica este término a Hungría, y cuáles son sus repercusiones más amplias en Europa y la política global?
GM Tamás: Se refiere a Hungría, también, donde - como en otros lugares - la ciudadanía es claramente un privilegio, no un "derecho de nacimiento". Escribí ese ensayo en el 2000 y, por desgracia, la crisis de los refugiados me ha dado claramente la razón. Se niega la ciudadanía - incluso en la muy limitada forma de una presencia tolerada temporalmente para sobrevivir en un territorio determinado, en un punto del espacio social inhabitado - a masas de población, a pesar de que su salvación depende de ello. La discriminación racial, étnica, confesional (religiosa) y de género es peor en todo el mundo que en el 2000. Cuando Jeremy Corbyn todavía afirma su creencia en un principio tan banal como la libre circulación de las personas en Europa, incluso después de la salida del Reino Unido de la UE, es criticado por The Guardian como un novato ingenuo que no acaba de enterarse. La desigualdad entre los países ricos y pobres, entre poblaciones con estado o apátridas y entre los grupos establecidos y los marginales dentro de los Estados-nación es una causa clásica y un motivo de guerra. Esta no es la "guerra civil europea" del pasado (a saber, entre el socialismo y el capitalismo o, si se desea, entre el comunismo y la "civilización europea", en palabras de Goebbels), es la decadencia terminal del sistema internacional de Estados moderno donde no hay enemigo común unificador para el "capitalismo liberal" como entre 1945 y 1989. La verdadera ciudadanía (es decir, de pleno derecho, “empoderamiento” cívico) no la confieren los estados sino que es vendida por las corporaciones capitalistas. La ciudadanía-como-privilegio probablemente terminará en ciudadanía para nadie. La subjetividad política se está difuminando, haciéndose vaga, insondable. Etiquetas tontas como "populismo" y otras semejantes no le hacen justicia: la desintegración paralela del estado político y de la sociedad civil, predicha por Marx, terminará en matrices regresivas, con muchas reposiciones de formas arcaicas. La embestida casi universal contra las libertades y la dignidad de las mujeres, el odio a la sexualidad femenina, desde la India hasta el mundo islámico, pasando por Polonia, es un ejemplo de ello. Cuando se acusa de comunista al Papa (y, por supuesto, de estar a sueldo de los judíos), puede darse uno cuenta de la magnitud del caos. Y todo esto puede coexistir pacíficamente con el capitalismo global neoliberal, como el concepto de post-fascismo quiere explicar.
LeftEast: En relación con el gobierno de derecha de Hungría y su tratamiento de la migración, los comentaristas tienden a referirse alternativamente al "gobierno húngaro" y a los "húngaros". ¿Cómo ve la relación entre los "húngaros" y el régimen de Orbán?
GM Tamás: Ninguna nación puede identificarse con un sistema de gobierno. Los gobiernos son instituciones gobernadas por ciertas ideas e, históricamente, se identifican con ellas. La mayoría de los alemanes convivieron con el nazismo, y Alemania es hoy el país modelo de un liberalismo auténtico, si bien a la defensiva. La mayoría de los húngaros hoy conviven con el régimen semi-dictatorial, autoritario, machista, etnicista, sexista del señor Orbán, que aplica una política de clase que favorece a las capas medias, a pesar de que esa mayoría se difumina en los bordes. El señor Orbán seguirá siendo el señor Orbán, pero los húngaros cambiarán. El post-fascismo no es una fatalidad, porque ningún gobierno y ninguna ideología estatal son eternos. La cuestión es cuanto tiempo durará.
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2016.07.15 18:44 felipustero LAS MENTIRAS DE LAS SANCIONES CONTRA RUSIA Y LA AGENDA IMPERIALISTA DE LA OTAN

Washington presionó hace dos años a la Unión Europea para que aplicaran sanciones contra Rusia. El argumento para hacerlo fue, una vez más, falso. Ni Rusia invadió Ucrania, ni Crimea se anexionó por la fuerza. Dos años después se amplían las sanciones culpando a Rusia y a las Repúblicas Populares del este de Ucrania de no cumplir los acuerdos de Minsk. Hagamos un poco de memoria para poner en contexto las actuales circunstancias y desmontar las mentiras sobre las que se basan las sanciones económicas contra Rusia y la escalada militar de la OTAN en Europa:
EE.UU y la UE organizaron y apoyaron un golpe de Estado en Ucrania en 2014 dirigido por partidos políticos y grupos violentos y armados de ideología neonazi, hoy incrustados en el Estado y en el gobierno de Kiev [1]. Los ciudadanos de Crimea y Sebastopol no aceptaron el golpe neonazi del "Euromaidán", y temiendo ser víctimas de la represión de los neonazis instalados en Kiev debido a sus estrechos lazos culturales con Rusia (tal y como estaba ocurriendo ya en aquellos momentos con la población ruso-parlante en el resto de Ucrania), estos ciudadanos decidieron celebrar un referéndum que por una abrumadora mayoría del 96% aprobró la reintegración con su histórica "madre patria". Todo ello pacífica y democráticamente. Nadie desde Occidente ha podido a día de hoy demostrar lo contrario.
Existe desde el inicio del golpe de Estado en Ucrania un relato oficial difundido por los gobiernos y los grandes medios corporativos que denuncia el inicio de un imperialismo militar ruso que avanza hacia Europa a través de Ucrania. Se llegaron a utilizar imágenes falsas donde se podían ver tanques rusos penetrando, supuestamente, en territorio de Ucrania. Este miedo a la (inexistente) invasión rusa dio lugar, según este relato occidental, al origen de una "revolución popular" que buscaba alejarse de la dictadura rusa que les amenazaba, y acercarse a la democracia y la libertad que representa la Unión Europea: la llamada revolución del "Euromaidán" [2]. Sin embargo, a día de hoy, tampoco nadie desde Occidente ha podido verificar ni demostrar con imágenes reales o con pruebas contundentes esta versión de los hechos totalmente inventada, y que sirvió para justificar hace dos años el inicio de las sanciones económicas, financieras, comerciales y políticas contra Rusia.
¿Imperialismo ruso? Es evidente que Rusia, como cualquier otra potencia capitalista o Estado soberano, maneja su propia agenda internacional y se mueve en función de sus propios intereses económicos. Pero, a día de hoy, la realidad constatable muestra que no es Rusia sino EE.UU. quien mantiene 800 bases militares repartidas por todo el mundo, quien ha invadido y arrasado a 70 países (50 de ellos tras la Segunda Guerra Mundial) a lo largo de su historia, y quien actualmente tiene cercada militarmente a Rusia a través de la expansión de la OTAN en el este de Europa, saltándose por cierto todos los compromisos adquiridos por EE.UU. tras la caída de la Unión Soviética [3]. ¿Quién invade a quién? ¿Quién supone un verdadero peligro para la paz mundial?
Según el geógrafo canadiense Jules Dufour, “EEUU ha establecido su control sobre 191 gobiernos que son miembros de la ONU. La conquista, ocupación y supervisión de las diferentes regiones del mundo están apoyadas en una red de bases e instalaciones militares que cubre todo el planeta (continentes, océanos y espacio exterior). Todo esto pertenece al funcionamiento de un extenso imperio, cuyas dimensiones exactas no son siempre fácilmente reseñables. [4]
Recientemente el Consejo Europeo, siguiendo fielmente las órdenes de Washington, ha decidido continuar por ese camino y han decidido ampliar otros seis meses las sanciones contra la Federación de Rusia, hasta el 31 de enero de 2017. En este caso, para seguir justificando esta decisión suicida para la Unión Europea, se hace hincapié en que Rusia (y las repúblicas de Donetsk y Lugansk que según Washington están bajo su mandato) está incumpliendo los acuerdos de Minsk. De nuevo para justificar sus acciones se utilizan argumentos que no se sostienen con los datos en la mano. EE.UU y la UE saben de primera mano que el régimen ucraniano no ha cumplido con ninguno de los puntos más importantes de esos acuerdos firmados [5] en la capital bielorrusa, como el alto el fuego y la retirada de todas las unidades armadas y equipos militares extranjero de Ucrania, la reforma Constitucional que reconozca el estatus soberano de la regiones del Donbass, la celebración de elecciones locales, el fin de la represión así como indultos y amnistías para milicianos y ciudadanos del este, garantizar la ayuda humanitaria, la restauración de las relaciones socioeconómicas con Donbass para cumplir con el pago de pensiones, ayudas sociales, etc. Nada de esto se ha cumplido por parte del régimen ucraniano.
“Lavrov llamó la atención de [Kerry] al hecho de que la llegada de soldados de [EE.UU.] indica que Kiev ha violado sus compromisos de retirar todas las unidades extranjeras y equipos militares del territorio de Ucrania”, reza el comunicado lanzado al respecto por la Cancillería Rusa. Días antes, cerca de 300 paracaidistas estadounidenses de la 173ª brigada aerotransportada llegaron a la ciudad occidental de Ucrania de Yavoriv para la Operación Guardián Sin Miedo que tiene como objetivo entrenar a la Guardia Nacional de Ucrania. [Hispan TV, 23/4/2015]
Casi un año y medio después Ucrania sigue utilizando su artillería pesada para bombardear las regiones independientes del Donbass, aprovechando que las milicias populares habían retrocedido y reducido sus actividades siguiendo precisamente lo firmado en los acuerdos de Minsk [6]. Siguen muriendo civiles inocentes en el este de Ucrania a causa de los bombardeos del régimen ucraniano y la situación humanitaria sigue siendo grave en Donbass [7]. En algunas ocasiones las agencias de noticas y los medios corporativos occidentales recogen estos sucesos, aunque lo hacen de forma secundaria y sin darles la repercusión que se merecen, con la intención de mantener vivo su relato manipulado de los hechos desde el inicio donde Rusia (y los "pro-rusos") es presentada como la potencia invasora y una amenaza para la paz en Europa.
Al menos cinco civiles, entre ellos una mujer embarazada, murieron y otros ocho resultaron heridos hoy en un ataque de las fuerzas ucranianas contra un puesto de control de la autoproclamada república popular de Donetsk (RPD), en el este de Ucrania, denunció la jefatura de las milicias prorrusas. [agencia EFE, 27 de abril de 2016]
EE.UU. continúa utilizando al fascismo en Ucrania como método para mantener la tensión y así justificar la escalada militar contra Rusia, tal y como ha hecho a lo largo de la historia en diferentes puntos del planeta [8]. Es Ucrania quien sabotea los acuerdos de Minsk [9]. Ni el régimen de Kiev ni el de Washington pretenden rebajar la tensión en la zona, puesto que el escenario de una región en paz en el este de Ucrania no sería útil a sus intereses geopolíticos, enfocados en aislar a Rusia romper sus vínculos con Europa. Al igual que ocurre en Oriente Medio y norte de África, EE.UU pretende eternizar los problemas y la desestabilización para justificar así su presencia militar y su intervención en esos países. Todo ello, como siempre, con la complicidad y la participación criminal de la Unión Europea y el resto de la OTAN.
Lo paradójico del asunto de las sanciones económicas es que con los datos en la mano dichas sanciones están perjudicando más a Europa que a Rusia o que al propio EE.UU. [10]. El resultado de estas sanciones para Europa son un mayor agravamiento de su crisis particular y una mayor dependencia de la UE hacia EE.UU, que es precisamente lo que Washington pretende conseguir. No olvidemos que EE.UU y la UE tienen pendiente de aprobar un gigantesco Tratado de Libre Comercio entre ambos bloques atlánticos. Por su parte la Federación de Rusia también ha impuesto sanciones a la UE vetando las importaciones de muchos de sus productos, sobre todo en el sector primario. Además Rusia, debido a las sanciones que sufre, se ha visto obligada a fortalecer sus sectores productivos y a diversificar su economía y sus relaciones comerciales, principalmente hacia Asia y también América Latina, lo cual beneficiará económicamente a Rusia a medio y largo plazo.
Los gobiernos neoliberales europeos, atados y sometidos históricamente a Washington, son al mismo tiempo conscientes del peligro que supone enfrentarse a una potencia energética, económica, nuclear, militar, política y diplomática como Rusia, de ahí que algunos gobernantes (como Hollande, que ha dicho a su llegada a la cumbre de la OTAN en Varsovia, que "Rusia no es un enemigo ni una amenaza") estén aplicando un doble discurso y que algunos países se opongan a las sanciones (Chipre se ha negado a seguir aplicando sanciones contra Rusia). En este sentido hay que señalar que Rusia y Alemania continúan adelante, a pesar de las enormes trabas impuestas por Washington y algunos países europeos, con la construcción del gasoducto North Stream 2, que llevará el gas ruso directamente desde Víborg (Rusia) hasta Greifswald (Alemania) a través del mar Báltico evitando así su paso por Ucrania, lo que supondrá un nuevo varapalo geoestratégico para EE.UU. en su intento de aislar a Rusia y romper sus vínculos con Europa.
Rusia es el eje fundamental junto a China del bloque de los BRICS y de la Organización para la Cooperación de Shanghái (la OCS, una organización militar, política y económica a la que se acaban de incorporar nada menos que India y Pakistán), así como de otros muchos organismos financieros, económicos y políticos que pretenden arrebatar la histórica hegemonía mundial a EE.UU. Organismos como por ejemplo el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (BAII) que busca desplazar al Banco Mundial y al FMI, dominados por Washington, y del que ya forman parte países europeos como Alemania, Francia, Italia, España o Reino Unido. La puesta en funcionamiento de este organismo financiero fue calificada en abril de 2015 por Larry Summers, ex secretario del Departamento del Tesoro de EE.UU. durante el gobierno de Clinton, como uno de los episodios más dramáticos para la hegemonía norteamericana:
“El mes pasado puede ser recordado como el momento en que Estados Unidos perdió su papel como garante del sistema económico mundial”. [11]
Una vez más hay que resaltar que es ésta pérdida de la hegemonía mundial que se está desarrollando a pasos agigantados - un hecho que nadie niega salvo los fundamentalistas de la globalización capitalista y del imperialismo yanqui - lo que explica la intervención directa o indirecta (a través de grupos terroristas y de mercenarios) de EE.UU-OTAN en acontecimientos como la guerra de invasión contra Libia y más tarde contra Siria, los golpes de estado (golpes suaves) en Ucrania y más recientemente en Brasil, la sanciones y la guerra económica contra Rusia y Venezuela... o la escalada militar de EE.UU. en Europa del este y en Asia oriental.
La reciente cumbre de la OTAN (el brazo armado del poder económico occidental) celebrada en Varsovia el pasado 8 y 9 de julio no ha dejado lugar a dudas: "es el mayor refuerzo de la defensa colectiva de la OTAN desde la Guerra Fría", según lo definió su Secretario General Jens Stoltenberg. Toda una declaración de intenciones que evidencia que EE.UU y la OTAN utilizarán la fuerza y la guerra contra aquellos países (Rusia-China, principalmente, así como sus aliados) que están planteando la construcción de un Nuevo Orden Mundial multipolar basado en otros principios diferentes a los actuales desafiando la hegemonía de Washington. La amenaza de la OTAN es clara y sus destinatarios también [12].
España ha tenido un papel muy destacado en esta cumbre y en la escalada militar que EE.UU. está implementando contra Rusia en Europa. El Pentágono ha revelado que pretende convertir su base militar de Rota (Cádiz), donde EE.UU. ya tiene desplegado su escudo antimisiles, en uno de sus tres principales recintos militares en todo el mundo. En un documento llamado "Global in route strategy" el Pentágono pide elevar la categoría de la base española del nivel Tier II al nivel Tier I, el máximo posible dentro de su clasificación. Por otro lado, el presidente en funciones de España, Mariano Rajoy, afirmó durante su intervención en la cumbre de la OTAN celebrada en Varsovia, que España "apoya decididamente la nueva presencia avanzada en el flanco oriental" y que espera que "pronto podamos anunciar una contribución española". También añadió que España está incrementando el gasto y la inversión militar, tal y como EE.UU. está exigiendo a sus aliados de la OTAN [información de Hispan TV, 8/7/2016].
Y todo esto, queridos lectores, estas decisiones de gran calado para el país, son tomadas por un gobierno y un presidente en funciones, sin que antes se haya producido un debate en el Congreso de los Diputados, sin que exista siquiera un debate en los grandes medios de comunicación, y sin que los ciudadanos españoles se enteren de nada de lo que está ocurriendo y de las implicaciones que esto conlleva. Absolutamente nada.
“Rota puede ser el ancla de la ruta por el Atlántico central. Proponemos que su estatus sea elevado a Tier I porque, entre otros motivos, prevemos un aumento de las operaciones de movilidad destinadas a África”, recomienda el Pentágono. [agencia Sputnik, 6/7/2016]
Parece claro que los propietarios de las grandes corporaciones financieras e industriales occidentales, que son quienes dirigen realmente a los gobiernos títeres de la OTAN, a los organismos internacionales y a los medios corporativos de su propiedad, están dispuestos a seguir haciendo negocio sobre los cadáveres de miles de personas y la reconstrucción de cientos de ciudades y pueblos destruidos por ellos mismos. El negocio de la guerra, la "ayuda humanitaria", la reconstrucción, la Deuda Pública impuesta sobre los países arrasados... parecen ser muy rentables.
En resumen, las sanciones contra Rusia se basan en mentiras y falsedades, y sólo perjudican a una Unión Europea en crisis permanente que sigue fielmente las órdenes de un imperio en decadencia que conduce premeditadamente a Europa hacia el abismo para no perder su histórico dominio sobre el continente.
http://adolfof.blogspot.com.es/2016/07/las-mentiras-de-las-sanciones-contra.html
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2016.06.07 03:37 ShaunaDorothy Notas críticas sobre la “muerte del comunismo” y las condiciones ideológicas del mundo postsoviético (Noviembre de 2015)

https://archive.is/QazK6
Espartaco No. 44 Noviembre de 2015
Notas críticas sobre la “muerte del comunismo” y las condiciones ideológicas del mundo postsoviético
Por Joseph Seymour
A continuación publicamos, ligeramente editado, un documento de Joseph Seymour, miembro del Comité Central de la Spartacist League. El documento, fechado el 14 de marzo de 2009, fue una contribución a las discusiones y debates que precedieron a la XIII Conferencia Nacional de la Spartacist League/U.S., sección de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista), ese mismo año y se publicó originalmente en Workers Vanguard No. 949 (1° de enero de 2010).
En el pleno de nuestro Comité Ejecutivo Internacional, celebrado a principios de 2008, hubo una discusión y, creo, diferencias incipientes en torno al contenido del término “muerte del comunismo”, lo cual es clave para entender las condiciones político-ideológicas del mundo postsoviético. En ese entonces, yo argumenté:
“Una cuestión importante al discutir el trabajo en Sudáfrica y México...es si estos países —se ha mencionado a China y Grecia— son una excepción a lo que hemos llamado el ‘retroceso en la conciencia’ y la ideología de la ‘muerte del comunismo’, y en qué sentido lo son. Pero el concepto de excepción implica una norma. Así que, ¿cuál es esa norma? La abrumadora mayoría de nuestra tendencia se ubica en los países capitalistas-imperialistas avanzados de Europa Occidental y Norteamérica... Es aquí donde todos los días, de manera generalizada, encontramos la ideología de la ‘muerte del comunismo’. Y creo que esto ha determinado un cierto entendimiento parcial y deformado de las delineaciones y divisiones políticas radicalmente modificadas en todo el mundo.
“Casi cada vez que usamos el término ‘muerte del comunismo’ lo vinculamos al triunfalismo burgués. No nos referimos al triunfalismo de la burguesía de la India, Egipto o Brasil. Nos referimos al triunfalismo de la burguesía imperialista occidental, principalmente la estadounidense. Pero el escepticismo respecto a la posibilidad de una sociedad comunista internacional futura —y esto es el núcleo de la ‘muerte del comunismo’— en los países del Tercer Mundo no puede identificarse con el triunfalismo y la dominación del imperialismo estadounidense. Más bien, nos encontramos con un ascenso, bastante significativo y con amplias bases de apoyo, de movimientos político-ideológicos que se presentan como oponentes del triunfalismo imperialista estadounidense. El ejemplo más obvio es, claro, el populismo nacionalista latinoamericano ejemplificado por Hugo Chávez. Pero también encontramos el mismo fenómeno en un sentido muy derechista, que es el ascenso del fundamentalismo islámico antioccidental en los países del Medio Oriente. Osama bin Laden, Hugo Chávez, Tony Blair, Bill Clinton: todos ellos representan la ‘muerte del comunismo’ de diversos modos y en diversos contextos nacionales”.
El núcleo de la “muerte del comunismo” es precisamente ése: un escepticismo respecto a la posibilidad de una civilización comunista global en el sentido marxista. Eso es un terreno común básico que comparten diversas tendencias políticas que a veces tienen actitudes fuertemente hostiles al imperialismo occidental, la democracia parlamentaria, la economía capitalista de mercado y otras cuestiones controvertidas (como la degradación ambiental), que separan a la izquierda de la derecha en el sentido convencional de estos términos.
Para asegurarme de que todos tenemos un entendimiento común de los términos, voy a reafirmar brevemente las principales características que tendría una sociedad plenamente comunista a escala global. La escasez económica ha sido superada, por lo que ha podido eliminarse el trabajo asalariado (“de cada cual, según su capacidad; a cada cual, según sus necesidades”). El trabajo enajenado ha sido remplazado por trabajo creativo, científico y cultural (Marx alguna vez usó la composición musical como ejemplo de esto). El estado se ha extinguido de manera que, en palabras de Engels, el gobierno sobre los hombres ha dado paso a la administración de las cosas. Las afiliaciones racial, nacional y étnica han desaparecido mediante una extensa procreación interétnica y la movilidad global (“el género humano es la Internacional”). La familia ha sido remplazada por instituciones colectivas para el trabajo doméstico, la crianza y la socialización de los niños.
La abrumadora mayoría de quienes se consideran izquierdistas y pasan de los 40 o 50 años, consideran que una sociedad futura como la que describí es utópica. La abrumadora mayoría de los izquierdistas más jóvenes, representados, por ejemplo, por el medio de los “foros sociales”, para todo propósito práctico desconocen el concepto marxista de la civilización comunista global y son indiferentes a él. Sus preocupaciones son defensivas y minimalistas: apoyar los derechos democráticos de los pueblos oprimidos (por ejemplo, los palestinos), detener el desmantelamiento del “estado del bienestar” en Europa Occidental o impedir que el medio ambiente se siga degradando (calentamiento global).
Voy a replantear mi argumento haciendo referencia a El estado y la revolución de Lenin. Cuando esta obra se publicó en 1918 y en las décadas subsecuentes, la principal diferencia entre los marxistas revolucionarios y las demás tendencias de izquierda tenía que ver con el tema que se discute en el capítulo I (“La sociedad de clases y el estado”). Ahí, Lenin afirma concisamente:
“La doctrina de Marx y Engels sobre la ineluctabilidad de la revolución violenta se refiere al estado burgués. Éste no puede ser sustituido por el estado proletario (por la dictadura del proletariado) mediante la ‘extinción’, sino sólo, como regla general, mediante la revolución violenta” [énfasis en el original].
En el periodo postsoviético, la diferencia más fundamental entre nosotros y las demás tendencias de la izquierda tiene que ver con el tema que se discute en el capítulo V (“Las bases económicas de la extinción del estado”) y que se explica concisamente en el siguiente pasaje:
“La base económica de la extinción completa del estado significa un desarrollo tan elevado del comunismo que en él desaparece la oposición entre el trabajo intelectual y el manual. En consecuencia, deja de existir una de las fuentes más importantes de la desigualdad social contemporánea, una fuente que en modo alguno puede ser suprimida de golpe por el solo hecho de que los medios de producción pasen a ser propiedad social, por la sola expropiación de los capitalistas.
“Esta expropiación dará la posibilidad de desarrollar las fuerzas productivas en proporciones gigantescas. Y al ver cómo retrasa el capitalismo ya hoy, de modo increíble, este desarrollo y cuánto podríamos avanzar sobre la base de la técnica moderna ya lograda, tenemos derecho a decir con la mayor certidumbre que la expropiación de los capitalistas originará inevitablemente un desarrollo gigantesco de las fuerzas productivas de la sociedad humana” [énfasis en el original].
La generación postsoviética de activistas de izquierda no puede entender fácilmente las ideas expuestas arriba porque no ha pensado en ellas.
El triunfalismo del imperialismo estadounidense no es el problema
Si bien la claridad sobre la cuestión de la “muerte del comunismo” no bastará para resolver nuestros problemas, la continua confusión a este respecto sí contribuirá a agravarlos. El no reconocer la diferencia más fundamental que nos separa del resto de la izquierda —el hecho de que no compartimos un mismo fin último— ha sido un importante factor subyacente en los recurrentes problemas políticos del partido.
Cuando aún era editor de Workers Vanguard, Jan Norden [actualmente del centrista Grupo Internacionalista] consideraba, de manera consciente y sistemática, que la “muerte del comunismo” era principalmente una expresión del triunfalismo del imperialismo estadounidense. De ahí que creyera que el levantamiento zapatista de los empobrecidos campesinos indígenas del sur de México en 1994 sería un poderoso contragolpe que debilitaría, al menos en América Latina, el efecto ideológico de la caída de la Unión Soviética. Desde que Norden desertó de nuestra organización en 1996, ha habido una tendencia en nuestro partido a amalgamar bajo el rubro de “retroceso en la conciencia” (un término que acuñé yo en la lucha contra Norden) el escepticismo respecto a la sociedad comunista futura, el triunfalismo imperialista occidental y el reformismo socialdemócrata tradicional. Algunos camaradas han argumentado que la principal diferencia que nos separa del resto de la izquierda versa sobre si el estado capitalista puede o no reformarse, como si estuviéramos en los tiempos de Lenin contra Kautsky en la secuela inmediata de la Revolución de Octubre.
Una formulación estándar tanto en nuestra literatura pública como en nuestro discurso interno es que el efecto de la “muerte del comunismo” ha sido internacionalmente “desigual”. El término “desigual” implica que el efecto puede medirse cuantitativamente en una escala lineal: muy alto en Estados Unidos y Francia, mucho más bajo en México y Sudáfrica. Como alguna vez fui estudiante de economía académica y después fui maestro, me imagino una gráfica de barras que mide y compara, por ejemplo, la producción nacional per cápita de distintos países. Pero el efecto diferencial que tuvo internacionalmente la “muerte del comunismo” no puede entenderse de ese modo. Lo que encontramos no son distintos niveles, sino distintas formas de la ideología postsoviética.
Tomemos por caso a Rusia. Al explicar el concepto de la “muerte del comunismo”, frecuentemente usamos la formulación de que la antigua Unión Soviética es considerada, en el mejor de los casos, un “experimento fallido”. Eso en general es cierto en Europa Occidental y Norteamérica. No es tan cierto en el Tercer Mundo. Y no es cierto en absoluto en Rusia. Todo lo contrario. El sector políticamente dominante de la nueva clase capitalista rusa, representado por Vladímir Putin, considera que la Unión Soviética fue el más exitoso de los experimentos, por decirlo así, de la construcción estatal centrada en Rusia. En 2005, Putin declaró que el colapso de la Unión Soviética había sido “la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX” (citado en Edward Lucas, The New Cold War: Putin’s Russia and the Threat to the West [La nueva Guerra Fría: La Rusia de Putin y la amenaza al Occidente, 2008]). Supongo que en toda la sociedad rusa está extendida una actitud similar respecto a la antigua URSS.
En los últimos años, el régimen de Putin y en general la élite rusa han querido restaurar la reputación histórica de Stalin como el gran líder de una potencia mundial dominada por Rusia en el siglo XX. El embajador ruso en la OTAN adorna su oficina con un retrato de Stalin. Un popular programa de televisión, “El nombre de Rusia”, ubicó a Stalin como uno de los cinco personajes históricos más grandes del país (Economist, 27 de noviembre de 2008). En 2007, una guía educativa de patrocinio oficial, Una historia moderna de Rusia, 1945-2006: Manual para el maestro, comparaba favorablemente a Stalin con Pedro el Grande: “Stalin siguió la lógica de Pedro el Grande: exigir lo imposible...para obtener lo máximo posible”. Luego continúa:
“Él [Stalin] es considerado uno de los líderes más exitosos de la URSS. El territorio del país llegó a los límites del viejo imperio ruso (y en algunas áreas lo sobrepasó). Se consiguió la victoria en una de las mayores guerras; la industrialización de la economía y la revolución cultural se llevaron a cabo con éxito, lo que produjo no sólo educación de masas, sino el mejor sistema educativo del mundo. La URSS llegó a ser uno de los países líderes en ciencias; el desempleo fue prácticamente derrotado”.
—citado en Lucas, The New Cold War
No precisamente la descripción de un “experimento fallido”.
En cierto modo nos es más difícil lidiar con la forma que la “muerte del comunismo” presenta en Rusia que la que tiene en Europa Occidental y Norteamérica. En estas últimas regiones, la antigua Unión Soviética todavía se identifica principalmente con el “socialismo”, no con el “imperialismo ruso”. Stalin se considera un discípulo de Marx y Engels y como tal en general se le condena. En Rusia, Stalin se considera el sucesor de Pedro el Grande y Catalina la Grande, y como tal se le ensalza. Para muchos rusos, el comunismo no ha muerto porque nunca estuvo vivo.
Incluso antes de que la severidad de la actual desaceleración económica mundial se volviera evidente el pasado otoño, el triunfalismo del “libre mercado” había dejado de ser una corriente importante en el clima de la opinión burguesa incluso en Estados Unidos. Hoy, hay voceros prominentes y respetados del capital financiero estadounidense, como el antiguo director de la Reserva Federal, Paul Volcker, que anuncian una desaceleración global profunda y prolongada. Las comparaciones con la Gran Depresión de los años 30 se han vuelto un lugar común. El alcalde tory [conservador] de Londres comentó que en estos días leer el Financial Times de esa ciudad es como frecuentar una secta suicida milenarista. Sin embargo, ninguna opinión burguesa actual se muestra preocupada por la posibilidad de revoluciones socialistas inminentes en ningún lado o la resurrección de partidos comunistas de masas que reivindiquen la tradición marxista-leninista.
De fines y medios: Un recorrido histórico
En la sección titulada “La fase superior de la sociedad comunista” del capítulo V de El estado y la revolución, Lenin escribió:
“Desde el punto de vista burgués, es fácil declarar ‘pura utopía’ semejante régimen social y burlarse diciendo que los socialistas prometen a todos el derecho a recibir de la sociedad, sin el menor control del trabajo realizado por cada ciudadano, la cantidad que deseen de trufas, automóviles, pianos, etc. Con estas burlas siguen saliendo del paso, incluso hoy, la mayoría de los ‘sabios’ burgueses, que demuestran así su ignorancia y su defensa interesada del capitalismo”.
Con el término “sabios burgueses”, Lenin se refería a los intelectuales que apoyaban y justificaban abiertamente el sistema económico capitalista. Lenin no incluía en esta categoría a los voceros ideológicos de la II Internacional (Socialista), como Karl Kautsky, que se consideraba a sí mismo un marxista ortodoxo.
Si para 1917-1918 los líderes del ala derecha de los partidos socialdemócratas de masas (como Friedrich Ebert en Alemania, Albert Thomas en Francia o Emile Vandervelde en Bélgica) seguían creyendo o no subjetivamente en una futura sociedad socialista es un asunto distinto. Lo más probable es que no. Pero ninguno de ellos repudió públicamente la meta tradicional del movimiento socialista como proyecto utópico.
Al principio de la Revolución Alemana, en noviembre de 1918, el centrista Partido Socialdemócrata Independiente puso una serie de condiciones (exigencias) a su participación en un gobierno de coalición con el Partido Socialdemócrata (SPD) sobre la base de los consejos de obreros y soldados que entonces existían. La primera de ellas era: “Alemania debe ser una república socialista”. A eso, la dirección del SPD respondió: “Esta exigencia es la meta de nuestra propia política. Sin embargo es el pueblo quien debe decidir esto a través de la asamblea constituyente” (citado en John Riddell, ed., The German Revolution and the Debate on Soviet Power: Documents, 1918-1919: Preparing the Founding Congress [La Revolución Alemana y el debate sobre el poder soviético: Documentos, 1918-1919: Preparando el congreso de fundación, 1986]). Al atacar la Revolución de Octubre y a la recién nacida Internacional Comunista, los líderes socialdemócratas condenaban principalmente la dictadura del proletariado como una violación de la democracia, que identificaban con un gobierno de tipo parlamentario elegido por sufragio universal e igual.
Aquí es útil revisar el libro Moscú bajo Lenin, unas memorias que escribiera a finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta Alfred Rosmer, colega y amigo de Trotsky. Rosmer había sido anarquista y después uno de los principales intelectuales sindicalistas de Francia, antes de sumarse a la recién fundada Internacional Comunista. En estos recuerdos, Rosmer narra la reacción inicial que provocó El estado y la revolución de Lenin entre los socialdemócratas ortodoxos como Kautsky y Jean Longuet (el nieto de Marx) así como entre los anarquistas:
“Era un libro extraordinario y su destino fue singular: Lenin, marxista y socialdemócrata, era atacado por los teóricos de los partidos socialistas que invocaban el marxismo: ‘¡Eso no es marxismo!’ gritaban, es una mezcla de anarquismo, de blanquismo; ‘de blanquismo a la salsa tártara’, escribía uno de ellos para hacer una frase ingeniosa. Por el contrario, este blanquismo y su salsa eran para los revolucionarios situados fuera del marxismo ortodoxo, sindicalistas y anarquistas, una agradable revelación. Jamás un lenguaje semejante salía de las bocas de los marxistas que ellos conocían”.
Louis-Auguste Blanqui (1805-1881) fue el último de los grandes representantes de la tradición comunista jacobina originada con la Conspiración de los Iguales de Babeuf en los últimos días de la Revolución Francesa. La concepción babeufista del comunismo (desarrollada en una sociedad preindustrial) tenía que ver con la distribución y el consumo más que con la producción y la superación de la escasez económica. Sin embargo, al calificar a Lenin de “blanquista”, Kautsky, Longuet et al. no se referían a ese aspecto de la perspectiva jacobino-comunista. El “blanquismo” de Lenin era para ellos el derrocamiento insurreccional del estado capitalista organizado y dirigido por un partido revolucionario de vanguardia.
Como señala Rosmer, El estado y la revolución fue muy bien recibido entre varios anarquistas y sindicalistas, algunos de los cuales creyeron que Lenin se estaba moviendo del marxismo hacia el campo político de ellos. Sin embargo, los anarquistas más cultivados en cuestiones de doctrina entendieron que, si bien Lenin estaba de acuerdo con la necesidad de un derrocamiento insurreccional del estado burgués, todavía sostenía, e incluso enfatizaba, el programa marxista de la dictadura del proletariado como transición a una sociedad plenamente comunista. A este respecto, Rosmer cita a un anarquista alemán, Erich Mühsam, que, estando preso en 1919, escribió:
“Las tesis teóricas y prácticas de Lenin sobre la realización de la revolución y de las tareas comunistas del proletariado han dado a nuestra acción una nueva base... Ya no hay obstáculos insuperables para la unificación del proletariado revolucionario entero. Los anarquistas comunistas, ciertamente, han tenido que ceder en el punto de desacuerdo más importante entre las dos grandes tendencias del socialismo; han debido renunciar a la actitud negativa de Bakunin ante la dictadura del proletariado y rendirse en este punto a la opinión de Marx”.
Para Mühsam, el “desacuerdo” entre Bakunin y Marx respecto a la dictadura del proletariado tenía que ver con el medio de llegar a un fin último que ambos compartían: una sociedad igualitaria sin clases y sin estado.
Todos sabemos que en una polémica política las ideas y posiciones que no se discuten son, a su modo, tan importantes como las que se discuten. Uno no discute contra posiciones que el oponente no sostiene y especialmente donde hay un terreno común. Por ejemplo, al polemizar contra liberales negros o izquierdistas radicales en Estados Unidos, no refutamos la falsa noción que exponen algunos racistas de derecha de que los negros son “inferiores” a los blancos. En 1918-1920, Lenin y Trotsky escribieron sendos libros polémicos contra Kautsky. En ningún lado de La revolución proletaria y el renegado Kautsky como tampoco en Terrorismo y comunismo se argumenta contra la posición de que la sociedad comunista en el sentido marxista sea algo utópico, pues Kautsky no defendía tal posición.
Adelantémonos hasta finales de los años treinta, cuando el movimiento comunista internacional estaba ya totalmente estalinizado. Consideremos específicamente al joven Maxime Rodinson, un intelectual judío francés que luego se convertiría en un prominente académico de izquierda especializado en el Medio Oriente y la sociedad islámica. En un ensayo de 1981 titulado “Autocrítica”, Rodinson recordó cuál fue el estado de espíritu que lo llevó a ingresar al Partido Comunista Francés en 1937 (al cual abandonó en 1958):
“La adhesión al comunismo implicaba, e implica todavía, comprometerse con una lucha que supuestamente le permitirá a la humanidad realizar un salto esencial y eminentemente benéfico: acabar con un sistema que permanentemente produce pobreza y crimen, que subyuga y condena a millones de personas a lo largo del mundo a una vida atroz o incluso a la muerte. La intención es crear una humanidad liberada en la que todos puedan florecer hasta donde se los permita su potencial, en la que el colectivo de seres libres controle la administración sobre las cosas y establezca el mínimo indispensable de reglas para armonizar las relaciones entre los seres humanos”.
—Cult, Ghetto, and State: The Persistence of the Jewish Question (Culto, gueto y estado: La persistencia de la cuestión judía, 1983)
Como intelectual, Rodinson podía articular las metas liberadoras del marxismo mejor que los muchos millones de obreros jóvenes que ingresaron a los partidos comunistas de Francia e Italia, la India y Vietnam y otros lugares durante la era de Stalin. Sin embargo, muchos de esos obreros —aunque ciertamente no todos— también estaban motivados por una visión del futuro de liberación social multilateral. No consideraban a los partidos comunistas como meras agencias políticas para defender y promover sus intereses económicos o sociales (por ejemplo, nacionales) dentro del sistema capitalista-imperialista existente.
En general, los obreros políticamente avanzados y los intelectuales izquierdistas que apoyaban a los partidos socialdemócratas de masas no compartían la concepción marxista de una sociedad genuinamente comunista. Pero ellos también aspiraban a una sociedad radicalmente diferente y mejor que la presente. En 1961, un intelectual socialdemócrata de izquierda, el británico Ralph Miliband, publicó un libro altamente crítico del Partido Laborista titulado Parliamentary Socialism: A Study of the Politics of Labour [Socialismo parlamentario: Un estudio de la política del laborismo]. El libro apareció en la secuela inmediata de un intento fallido por parte de los líderes del ala derecha del partido por deshacerse de la Cláusula IV de la constitución partidista de 1918. La Cláusula IV en general se consideraba el programa máximo del Partido Laborista: “Asegurar a los trabajadores manuales e intelectuales la plenitud de los frutos de su industria y la más equitativa distribución de todo cuanto sea posible, sobre la base de la propiedad común de los medios de producción, distribución e intercambio”. Al describir la batalla sobre la Cláusula IV que tuvo lugar en 1959-1960, Miliband escribió: “Ante la violenta resistencia [por parte de las bases obreras del partido] que encontró, la propuesta tuvo que abandonarse”. Para los años 80, ya nadie hubiera usado el término “socialismo parlamentario” para encapsular el programa o incluso la doctrina oficial del Partido Laborista británico. Y, en 1995, la Cláusula IV fue suprimida del programa formal del partido en una conferencia especial, pese a la oposición de algunos de los grandes sindicatos.
De principios a mediados de los años 60, hubo en Estados Unidos una radicalización de izquierda entre la juventud estudiantil y algunos intelectuales de mayor edad. Una expresión institucionalizada de esto fue la Conferencia de Académicos Socialistas que se celebraba anualmente en la ciudad de Nueva York. En 1966, los organizadores de la conferencia invitaron al historiador marxista Isaac Deutscher a dar una presentación sobre el “hombre socialista”. En esa época, el carácter cultural y sicológico de una sociedad verdaderamente socialista era un asunto de vivo interés entre los jóvenes intelectuales izquierdistas no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. Por ejemplo, a principios de los años 60, el Ché Guevara escribía sobre la eliminación del trabajo enajenado en la Cuba “socialista”. Para un análisis retrospectivo del pensamiento de Guevara a este respecto, ver: “‘Radical Egalitarian’ Stalinism: A Post Mortem” [Estalinismo “igualitario radical”: Un post mortem] en Spartacist [Edición en inglés] No. 25 (verano de 1978). En su presentación sobre el “hombre socialista”, Deutscher tocó diversos puntos en los que la generación postsoviética de activistas de izquierda no está pensando en absoluto.
Huntington contra Fukuyama, otra vez
Empecé a desarrollar mis pensamientos sobre la “muerte del comunismo” y las condiciones ideológicas del mundo postsoviético principalmente durante las discusiones informales que tuve con Norden entre 1991 y su salida de nuestra organización en 1996. Como ya se ha señalado, Norden identificaba la “muerte del comunismo” principalmente como una expresión del triunfalismo imperialista estadounidense. Así, él solía ligar ese término con la fórmula de un “nuevo orden mundial”, que George Bush había proclamado en el momento de la Guerra del Golfo de 1991 contra Irak. Norden creía que el que el cuerpo central de la dirección de nuestra tendencia hubiera reconocido que el carácter del periodo postsoviético estaba marcado por un retroceso histórico en la conciencia de la clase obrera internacionalmente era una capitulación a las presiones del triunfalismo imperialista estadounidense.
La forma en que Norden enfocaba esta cuestión estaba influenciada por las opiniones del intelectual de derecha estadounidense (entonces neoconservador) Francis Fukuyama, que declaró que el colapsó del bloque soviético había marcado “el fin de la historia”. Una versión sobresimplificada de la tesis del “fin de la historia” de Fukuyama llegó a ser muy conocida entre lo que podría llamarse el público educado estadounidense, el tipo de gente que está suscrito al New York Review of Books y ocasionalmente lee el Foreign Affairs. No sé si Norden leyó realmente a Fukuyama. Yo sí lo hice, y también leí a otros ideólogos burgueses de la derecha estadounidense, especialmente a Samuel P. Huntington y Zbigniew Brzezinski, quienes disentían fuertemente de la versión color de rosa que tenía Fukuyama del mundo postsoviético. Estoy volviendo a este debate porque me fue útil para entender la relación entre la “muerte del comunismo” y las diversas corrientes postsoviéticas de la ideología burguesa, especialmente en los países capitalistas occidentales (pero no exclusivamente en ellos).
Fukuyama tomó el término y el concepto de “fin de la historia” del filósofo alemán Georg Hegel. Hegel usó esa expresión para describir las consecuencias histórico-mundiales de la Batalla de Jena de 1806, en la que el ejército de la Francia napoleónica derrotó al reino de Prusia. Tras la batalla, los franceses ocuparon y gobernaron el sur y el oeste de Alemania. Hegel estuvo entre los pocos intelectuales alemanes prominentes que apoyó al régimen napoleónico, al que consideraba históricamente progresivo, y colaboraron con él.
La concepción hegeliana del “fin de la historia” tenía un componente negativo y uno positivo. El componente negativo era que la ideología dominante de la Europa feudal tardía —el absolutismo monárquico sancionado y apoyado por las iglesias cristianas— había perdido su antiguo poder de determinar el curso futuro de la historia. El componente positivo era que los principios liberales de la Revolución Francesa, tal y como Hegel los entendía (y como los representaba Napoleón), habían llegado a ser capaces de conquistarlo todo en el ámbito de las ideas y con el tiempo se establecería a lo largo de Europa un nuevo orden sociopolítico en conformidad con el nuevo Zeitgeist (espíritu de los tiempos).
De igual modo, la versión de Fukuyama del “fin de la historia” tenía componentes negativos y positivos. El componente negativo, desde luego, era la “muerte del comunismo”:
“Si bien todavía hay en el mundo poder comunista, éste ha dejado de reflejar una idea dinámica y atractiva. Quienes se consideran a sí mismos comunistas se ven obligados a librar continuas batallas de retaguardia para preservar algo de su antigua posición y su antiguo poder. Los comunistas se encuentran en la poco envidiable situación de defender un orden social viejo y reaccionario cuya hora ha pasado ya hace mucho, como los monárquicos que lograron llegar al siglo XX”.
—The End of History and the Last Man (El fin de la historia y el último hombre, 1992)
Aquí Fukuyama expresa lo que es una moneda corriente entre todas las tendencias de la ideología burguesa postsoviética.
Eran las conclusiones positivas que sacó del colapso del bloque soviético las que constituían el núcleo de su tesis del “fin de la historia”. Sostenía que los valores socioculturales y las correspondientes instituciones económicas y políticas del mundo capitalista occidental terminarían por imponerse eventualmente a escala global:
“Es en este marco donde el carácter marcadamente mundial de la revolución liberal adquiere una especial significación, puesto que constituye una evidencia más de que está operando un proceso que dicta un patrón evolutivo común para todas las sociedades humanas; en pocas palabras, algo así como una Historia Universal de la Humanidad en dirección a la democracia liberal...
“Y si hemos llegado a un punto en el que se ha vuelto difícil imaginar un mundo sustancialmente distinto al nuestro, en el que el futuro no representa de ninguna manera evidente u obvia una mejoría respecto a nuestro orden actual, luego entonces debe considerarse la posibilidad de que la Historia misma haya llegado a su fin” [énfasis en el original].
La noción de Fukuyama de una “revolución liberal” universalmente triunfante sufrió un denso fuego por parte de algunos voceros intelectuales prominentes del imperialismo estadounidense. Su principal antagonista fue Samuel P. Huntington, que contraponía su propia tesis del “choque de civilizaciones” al “fin de la historia” de Fukuyama. Refiriéndose a este último, Huntington comentó con condescendencia: “El momento de euforia del fin de la Guerra Fría generó una ilusión de armonía, que pronto se reveló como tal” (The Clash of Civilizations and the Remaking of World Order [El choque de civilizaciones y la reconstrucción del orden mundial, 1996]). Sin duda, Huntington concordaba con Fukuyama en que ya nunca podría haber estados poderosos ni un movimiento político internacional con apoyo de masas que afirmara representar una alternativa universal, como el comunismo, al capitalismo tipo occidental y la “democracia”. Pero también sostenía que una buena parte del mundo —y en particular Rusia, el Oriente islámico y China— se vería dominada por gobiernos y movimientos políticos antioccidentales basados en valores y tradiciones nacionales y religioso-culturales:
“En este nuevo mundo, los conflictos más generalizados, importantes y peligrosos no serán entre clases sociales, entre ricos y pobres, ni entre otros campos económicamente definidos, sino entre pueblos provenientes de diferentes entidades culturales...
“La civilización occidental es la más poderosa y seguirá siéndolo durante muchos años. Sin embargo, comparado con el de otras civilizaciones, su poder está declinando. Cuando el Occidente intenta afirmar sus valores y proteger sus intereses, las sociedades no occidentales enfrentan una alternativa. Algunas intentan emularlo o colgarse de él. Otras sociedades confucianas e islámicas intentan expandir su propio poder militar y económico para resistir y ‘contrarrestar’ a Occidente. Un eje central de la política mundial posterior a la Guerra Fría es, pues, la interacción del poder y la cultura occidentales con el poder y la cultura de civilizaciones no occidentales”.
El debate Huntington/Fukuyama subraya la necesidad de que diferenciemos entre la creencia en la “muerte del comunismo”, que es generalizada y sigue siendo actual, y el limitado y efímero triunfalismo imperialista estadounidense en la secuela inmediata de la caída de la Unión Soviética.
Breves conclusiones
Una pregunta importante que enfrentamos puede ser formulada de este modo: ¿es posible que un levantamiento espontáneo, que implique a grandes sectores de la clase obrera, contra un gobierno derechista, pueda llevar a situaciones prerrevolucionarias o incluso revolucionarias (es decir, a órganos de poder dual) aun si la masa de los obreros y los trabajadores en general no aspira al socialismo? Yo creo que sí. Aunque nunca hemos experimentado semejante acontecimiento, no debemos descartarlo. Por ahora, nuestra tarea principal consiste en propagar una visión marxista del mundo con la expectativa de reclutar cantidades relativamente pequeñas de intelectuales izquierdistas y obreros avanzados. Parafraseando a John Maynard Keynes: cuando la realidad cambie, cambiarán nuestras perspectivas.
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2016.06.05 18:09 ShaunaDorothy En boca cerrada no entran moscas - La contribución del GI a la campaña antisindical en México (Septiembre de 2013)

https://archive.is/uWVLJ
Espartaco No. 39 Septiembre de 2013
En boca cerrada no entran moscas
La contribución del GI a la campaña antisindical en México
El siguiente artículo, redactado por el Grupo Espartaquista de México, fue publicado originalmente en Workers Vanguard No. 1028 (9 de agosto de 2013).
Tal parece que la polémica “Al GI se le atraganta la defensa del SNTE” (Espartaco No. 38, junio de 2013) le pegó al Grupo Internacionalista donde más le duele. En respuesta, el GI redactó un artículo de quince páginas a espacio sencillo titulado “SL on Corporatism in Mexico: Games Centrists Play” [La SL sobre el corporativismo en México: A lo que juegan los centristas] (internationalist.org, 5 de julio), que hasta ahora se puede consultar en red solamente y en inglés [actualmente ya disponible en español, pero no en red]. Lleno de justificaciones, distorsiones y pequeñas mentiras mezcladas con una ración de calumnia, este ejercicio de demagogia tenía un solo propósito: intentar esconder el simple hecho de que el GI no sostiene el principio proletario elemental de defender a los sindicatos, sin importar cuán burocráticas o procapitalistas sean sus direcciones, del ataque del estado capitalista.
Al centro de la diatriba del GI se ubica nuestra respuesta al ataque del presidente Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), contra el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Impulsando una “reforma” educativa antisindical, en febrero el gobierno arrestó a Elba Esther Gordillo, una burócrata ampliamente odiada que por más de dos décadas había encabezado al SNTE. Asesina y corrupta hasta la extravagancia, Gordillo había cometido numerosos crímenes contra la clase obrera. Pero su arresto fue un ataque directo al sindicato magisterial y al movimiento obrero en su conjunto. En un volante del 4 de marzo, el Grupo Espartaquista de México exigió: “Gobierno, ¡manos fuera del SNTE!” y llamó por la “libertad inmediata de Gordillo y todos los funcionarios sindicales arrestados” (ver Espartaco No. 38, junio de 2013). En México como en todas partes, es la tarea de la clase obrera limpiar su propia casa.
En cambio, Revolución Permanente No. 2 (mayo de 2013) del GI se negó a defender al SNTE, descartándolo como “una agencia del estado, una policía laboral cuyo propósito es sustentar el poder y regimentar a los trabajadores”. Denunciando a nuestros camaradas por defender al sindicato, el GI recurrió al doble discurso centrista para ocultar su traición. El artículo de mayo de Revolución Permanente reconocía el punto obvio de que el arresto de Gordillo fue “para aplastar a toda resistencia magisterial”. Pero, aunque lanzaba la consigna “Peña Nieto, ¡manos fuera del magisterio!”, evitaba describir al SNTE como lo que es: un sindicato. Como dijimos en nuestra polémica, “Es una cosa o la otra: o se defiende al sindicato bajo ataque, pese a su brutal dirigencia procapitalista, o se lleva agua al molino de los rompesindicatos”.
Ahora el GI ha dejado aún más clara su postura antisindical, omitiendo de su gigantesca y sórdida respuesta la exigencia “manos fuera del magisterio”, así como cualquier indicación de que el arresto de Gordillo haya podido ser un ataque al movimiento obrero. Con una franqueza fuera de lo común, el GI escribió que el volante del GEM “dice que ‘El arresto de Gordillo es un ataque directo contra el sindicato de maestros y contra todo el movimiento obrero mexicano, parte del programa de la burguesía de desmantelar los sindicatos’. Sin embargo, Peña Nieto se ha esforzado en dejar claro que no está atacando al SNTE, que mantendrá ‘un diálogo respetuoso y constante con la dirigencia del SNTE’”. Y si el Comandante en Jefe lo dice, ¿quién es el GI para cuestionarlo?
Buscando encubrir su craso oportunismo, el GI se apoya en una “teoría” sacada de la manga, según la cual los sindicatos corporativistas como el SNTE no son “sindicatos obreros”, sino “el enemigo de clase” y, en última instancia, “escuadrones de la muerte”. Como explicamos en nuestra polémica, el corporativismo ha sido por mucho tiempo un distintivo del capitalismo mexicano, particularmente desde el régimen nacionalista de izquierda de Lázaro Cárdenas en los años treinta. A través de este sistema, los grandes sindicatos, primariamente agrupados en la Confederación de Trabajadores de México (CTM), han sido componentes integrales del PRI, y el gobierno instala y retira burócratas sindicales (“charros”) a voluntad. “A cambio —escribimos—, estos ‘charros’ vigilaban los sindicatos para el estado, purgando y a menudo asesinando a obreros disidentes y beneficiándose generosamente de la corrupción”. Pero incluso los sindicatos más integrados al aparato estatal se han visto forzados a librar algunas luchas contra la campaña capitalista para extraer más ganancia del trabajo de sus afiliados, particularmente en las últimas décadas, desde que la estructura corporativista empezó a agrietarse.
Tomando como criterio el grado de burocratismo y violencia, y no el análisis de clase, el GI descarta más o menos a la mitad de los sindicatos de México, negándose a defenderlos cuando son atacados. Buscando manipular la rabia de los obreros contra sus dirigentes sindicales para impulsar una línea rompesindicatos, el GI le pone una delgada capa de barniz rojo al extendido prejuicio pequeñoburgués contra los sindicatos en México y otras partes.
Lo que lleva al GI a tildar al GEM de “socialistas cetemistas” es su apetito de acomodarse al nacionalista burgués Partido de la Revolución Democrática (PRD). Ni toda su ofuscación puede ocultar el hecho de que los únicos sindicatos que el GI reconoce como genuinos son aquéllos cuyos líderes son leales al PRD, mientras que aquéllos más cercanos al PRI o afiliados a él son “el puño armado de la burguesía”.
Los dirigentes sindicales pro-PRD atan a los obreros a la burguesía mexicana impulsando la ideología nacionalista y sembrando ilusiones en la reforma del estado capitalista, recurriendo a sus propios métodos burocráticos para reforzar su control de los sindicatos. Para el GI, esto significa “una diferencia de clase entre los organismos laborales de carácter estatal y los nuevos sindicatos ‘independientes’” (énfasis en el original), como proclama en su respuesta. Aunque el GI admite que los líderes sindicales properredistas están políticamente atados a la burguesía, afirma que “no son funcionarios del estado o del partido gobernante, ni dirigentes que respondan al gobierno, y no a las bases sindicales”. Así, para el GI, el apoyo de los líderes al PRD evidencia que los afiliados controlan a su sindicato. Los militantes que desafíen la colaboración de clases de esos burócratas no tardarán en llegar a una conclusión diferente.
Desconcertados por la realidad
Las acciones del sindicato minero SNTMMSRM en particular pusieron al GI en un verdadero aprieto. El SNTMMSRM, que solía ser uno de los pilares más sólidos del viejo sistema corporativista, ha sido durante la última década uno de los sindicatos más combativos del país. El esquema del GI sencillamente no puede explicar ese hecho. En “Al GI se le atraganta…”, señalamos que en 2006 el gobierno del Partido Acción Nacional fue tras este sindicato para deponer y encarcelar a su líder, Napoleón Gómez Urrutia, detonando con ello una serie de poderosas huelgas. Entre ellas hubo una huelga nacional que el GI descarta por haber durado “no más de 72 horas”.
Más importante fue la combativa huelga de 2006 en Lázaro Cárdenas, Michoacán, que el GI no menciona más que de pasada. La huelga —que duró “no más de” 141 días— resistió el ataque de unos 800 policías, al costo de la vida de dos obreros, y obtuvo una victoria aplastante, incluyendo conquistas económicas y el reconocimiento del sindicato y de su líder. Como señalamos en el mismo artículo, “El GI se negó a defender a la dirección del SNTMMSRM o al sindicato mismo contra el estado, sin duda debido a la dirección charra del sindicato y su historia de afiliación al PRI”. El artículo continuaba:
“Prefigurando su línea de que el arresto de Gordillo fue ‘un ajuste de cuentas en las altas esferas del poder’, el GI afirmó que el ataque contra Gómez Urrutia fue un ‘ajuste de cuentas dentro del régimen’ (aun cuando el PRI no estaba en el poder). Aunque llamaba vagamente a ‘rechazar este golpe de fuerza del gobierno’, El Internacionalista/Edición México No. 2 del GI omitía cualquier llamado a la victoria de las huelgas o por el retiro de los cargos que enfrentaba el líder sindical”.
Afirmando que ésta no es sino otra de las “calumnias” de WV, la respuesta del GI cita con mayor amplitud su artículo de 2006, confirmando de paso que no llamó por la victoria de la huelga ni por el retiro de los cargos contra el líder sindical. Tras una serie de dolorosas contorsiones aparentemente diseñadas para dar la impresión de que también ellos defienden al sindicato minero, el GI cita un artículo, fechado en febrero de 2008, sobre la huelga de Cananea, Sonora, que había estallado el 30 de julio de 2007. Tras una serie de huelgas que el sindicato estalló por todo el país durante un periodo de dos años, el GI empezó a percibir que su línea no era muy popular que digamos entre los mineros combativos.
Sin atenerse a su posición, pero sin repudiarla tampoco —pues el GI es tan infalible como propenso a girar según la dirección del viento—, balbuceó unas líneas diciendo que de hecho sí piden “que se retiren todos los cargos contra los líderes de las supuestas organizaciones obreras”. No sabemos cuántas huelgas tiene que estallar un sindicato para que el GI retire la calumniosa etiqueta de “supuestas”. Pero bastó con que el GEM y la Liga Comunista Internacional defendiéramos al sindicato minero, a sus huelgas y a sus líderes, ¡para que estos hipócritas nos acusaran de justificar a los “escuadrones de la muerte”!
Intentando reconciliar la demostrada combatividad de los mineros de Cananea con su línea de que su sindicato no es más que un nido de policías burgueses, ahora el GI declara, con un cinismo pasmoso, que la sección 65 de Cananea ha “roto parcialmente” con el sindicato nacional. Esto es una mentira que haría enfurecer a cualquiera de esos mineros. A tres años de que la policía rompiera su huelga, la sección 65 se niega a volver al trabajo. Todo este tiempo, los mineros han exigido que la compañía reconozca a su sindicato y el gobierno federal a Gómez Urrutia como su líder.
Cada vez más perdidos en su laberinto
El GI intenta mostrar que heredó su línea rompesindicatos de la LCI y que ahora la sostiene en contra de nuestra “degeneración”. Con este fin, su mamotreto reproduce trece citas de Espartaco y de WV de entre 1987 y 1996. Sólo quisiéramos que los lectores estudiaran esos artículos. No encontrarían una sola frase en el sentido de que los sindicatos afiliados al PRI sean meras agencias del estado burgués. Tampoco encontrarían la menor negativa a defender a sus líderes contra el estado burgués. Como escribió el GEM en “¡Romper con todos los partidos burgueses: PRI, PAN, PRD!” (Espartaco No. 14, otoño-invierno de 2000): “En concordancia con su concepción de sí mismos como caudillos infalibles, los dirigentes del GI Norden y Negrete imaginan que, dado que ellos sostenían tal o cual posición a espaldas del partido cuando ellos todavía eran miembros de la LCI, ésta tenía que ser ‘la línea’ de nuestra organización”.
Cuando se le confronta con la evidencia, el GI opta por una retirada subrepticia. Un ejemplo es el caso de Joaquín Hernández Galicia (“La Quina”), líder del sindicato petrolero SRTPRM, afiliado al PRI, de la compañía petrolera nacional Pemex. Cuando “La Quina” fue arrestado en enero de 1989, publicamos artículos en su defensa tanto en WV (cuando Norden era editor) como en la edición en español de Spartacist. En la polémica de WV No. 1025 citamos el punto central de esos artículos, en los que se hacía referencia a la Unión Soviética, que la contrarrevolución capitalista aún no destruía:
“Los trotskistas, que comprendemos el carácter de clase de la URSS como un estado obrero a pesar de su degeneración burocrática bajo el dominio estalinista, y por tanto la defendemos contra el imperialismo, defendemos de la misma manera a los sindicatos contra los patronos, a pesar de la burocracia entreguista que se asienta sobre estos reductos de poder obrero... Quienes no defienden a la Unión Soviética tampoco pueden defender al sindicato petrolero en México”.
—Spartacist No. 22, abril de 1989
Aquellos artículos también citaban la frase que escribió León Trotsky en su libro En defensa del marxismo (1939): “En el último análisis, un estado obrero es un sindicato que ha tomado el poder”.
A 17 años de que sus fundadores desertaran del trotskismo, el GI finalmente ha repudiado aquellos artículos programáticos. Pero incluso su repudio es deshonesto y políticamente cobarde. El GI escribe que aquel artículo, “aunque correctamente defendía a La Quina, equivocadamente ponía un signo de igualdad entre el STPRM [sic] y los sindicatos típicos de EE.UU.” y era “ambiguo y contradictorio” respecto al carácter de clase de los sindicatos corporativistas.
Como un calamar que se siente amenazado, el reflejo natural del GI es secretar una nube de tinta para cubrir su huida hacia un lugar seguro. Así, lanza las calumnias venenosas de que defendemos escuadrones de la muerte y de que hemos “ayudado y justificado” al estado en su represión del GI...sin siquiera molestarse en inventar cuándo, dónde y cómo tuvo lugar esa “ayuda”. La calumnia es el recurso clásico de quien está políticamente en quiebra. Los lectores concienzudos no serán engañados. Como escribió un suscriptor en una carta del 22 de julio a WV: “Lo que es más notable es que el GI evade completamente la cuestión rusa en su artículo”. El autor continúa:
“Si los líderes impuestos de los sindicatos corporativistas en México son, como escribe el GI, rompehuelgas violentos, asesinos y procapitalistas (y en verdad lo son), ¿por qué entonces no ubican a los estalinistas rusos, que asesinaron a Trotsky y al núcleo del Partido Bolchevique, que masacraron a muchísimos más obreros que “La Maestra” [Gordillo] ha conocido, en el mismo saco que a ella? Hasta donde se sabe, las acciones de los estalinistas, tanto en Rusia como internacionalmente, hicieron más daño al movimiento obrero que las de cualquier líder charro mexicano”.
¿Y qué hay de la analogía con los sindicatos estadounidenses? Como nacionalistas latinoamericanos comunes, el GI acusa de “gringa” a la LCI mientras les lava la cara a los burócratas sindicales estadounidenses comprados por el imperialismo. El GI escribe que “con suprema arrogancia (e ignorancia) imperialista, [los espartaquistas] sostienen que México no difiere de EE.UU., que los ‘sindicatos’ con escuadrones de la muerte que asesinan a decenas de sus miembros (más de 100 maestros tan sólo en Oaxaca) son lo mismo que los Teamsters bajo la dirección de Jimmy Hoffa”. Bueno, Jimmy Hoffa no era ningún santo. Más en general, para el GI la ayuda de la AFL-CIO para montar sangrientos golpes de estado a lo largo de América Latina, que resultaron en la muerte de cientos de miles de obreros y campesinos, no es nada comparado con la violencia asesina de los líderes del SNTE. Y además está la participación de la burocracia de la AFL-CIO en la promoción y fundación de “sindicatos libres” en Europa Oriental —centralmente la polaca Solidarność en los años ochenta, que sirvió como punta de lanza para la contrarrevolución capitalista en el bloque soviético—.
“Ambiguo y contradictorio”: Lo que queda de las pretensiones trotskistas del GI
La afirmación de que la LCI alguna vez sostuvo la línea antisindical del GI es simplemente risible. La sección mexicana de la LCI se consolidó en julio de 1990 mediante la fusión del GEM con la Fracción Trotskista (FT), compuesta de antiguos dirigentes del Partido Obrero Socialista (POS, hoy Liga de Trabajadores por el Socialismo). Éstos habían sido expulsados de aquella organización morenista por su solidaridad con la intransigente defensa que la LCI daba a la URSS y a los estados obreros deformados contra las fuerzas en ascenso de la contrarrevolución capitalista y con nuestro llamado por la revolución política proletaria contra las burocracias estalinistas. Y la defensa de “La Quina” como una aplicación concreta de la postura proletaria de clase cumplió una función importante en el proceso de fusión y en el armamento político del GEM, en contraste con el grueso de la izquierda mexicana, que se negó a defenderlo usando esencialmente los mismos argumentos que hoy usa el GI.
El documento de mayo de 1990 “Principales puntos de acuerdo” entre la LCI y la FT —una declaración amplia— aportó una base concisa, junto con la plataforma de la propia FT, para proceder a la fusión. El punto nueve del documento dice:
“Defender a los sindicatos obreros contra el ataque del estado burgués, como en el caso del ‘bazukazo’ en contra de ‘La Quina’ y el sindicato de trabajadores de PEMEX (históricamente uno de los sindicatos más poderosos en México). Esto no significa ‘apoyo político’ a tales dirigentes burocráticos sino una posición de clase clara: completa independencia de los sindicatos respecto al estado burgués. Condenar la capitulación al gobierno mexicano por parte del PRT [mandelista] y el PTZ [predecesor del POS] durante estos eventos. Luchar por la dirección revolucionaria de los sindicatos; por fracciones sindicales sobre la base del Programa de Transición”.
Negrete, hoy del GI, desempeñó un papel clave en la redacción de este documento y en todo el proceso de fusión del GEM con la FT. Pero eso era entonces.
Ahora que ha repudiado la base de clase por la cual la LCI defendió a “La Quina”, ¿cómo puede el GI considerar correcta la defensa de aquel gángster priísta? Así lo aclara el GI: “Tras su arresto, era absolutamente necesario defender a La Quina y exigir su liberación, porque en el momento en que Salinas lo perseguía, era un líder que había roto parcialmente con el sistema corporativista y que de manera no muy discreta había apoyado a Cárdenas en las elecciones presidenciales de 1988”.
Así que eso es lo que hace falta para romper, al menos parcialmente, “con el sistema corporativista” y para pasar de ser una agencia policiaca a un sindicato (¿semi?) genuino: apoyar al PRD. Nosotros nos quedamos con Trotsky. En su ensayo de 1940 “Los sindicatos en la era de la decadencia imperialista”, Trotsky resumió los principios guía en la lucha por transformar los sindicatos en instrumentos de lucha revolucionaria —en México y en otras sociedades capitalistas— como “independencia total e incondicional de los sindicatos respecto del estado capitalista” y “democracia sindical”. Con respecto a todos los sindicatos, esto significa luchar por deponer a los burócratas procapitalistas sobre la base de la oposición a todos los partidos burgueses.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/39/antisindical.html
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2016.06.04 04:27 ShaunaDorothy ¡Defender las conquistas de la Revolución Cubana! Cuba: Crisis económica y “reformas de mercado” ¡Por la revolución política obrera!(1 - 2) (Otoño de 2011)

https://archive.is/OkPrG
Espartaco No. 34
Otoño de 2011
¡Defender las conquistas de la Revolución Cubana!
Cuba: Crisis económica y “reformas de mercado”
¡Por la revolución política obrera!
¡Por la revolución socialista en toda América!
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard, periódico de nuestros camaradas de la SL/U.S., No. 986, 16 de septiembre de 2011.
A principios de agosto, la Asamblea Nacional cubana endosó un plan de reformas económicas orientadas al mercado para los próximos cinco años, el cual ya había sido adoptado en la primavera por el VI Congreso del Partido Comunista Cubano. Entre las medidas planeadas se encuentra la eliminación de más de un millón de empleos estatales (20 por ciento de la fuerza laboral), importantes recortes a subsidios estatales, una expansión enorme en el sector de la pequeña empresa e incentivos adicionales para atraer inversión extranjera.
Desde que se anunciaron en agosto de 2010, el componente principal de estas “reformas de mercado” ha sido la eliminación de un millón de empleos estatales. La burocracia de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), controlada por el estado, ha jugado un importante papel en la promoción de estos recortes, al afirmar descaradamente que son esenciales para “seguir perfeccionando el socialismo”. En la manifestación del Primero de Mayo de este año en La Habana, la CTC marchó bajo la consigna: “unidad, productividad y eficiencia”.
Originalmente, estos recortes deberían haber sido implementados para marzo, pero el plazo se cumplió sin novedad. El congreso del Partido Comunista del mes siguiente debía ponerlos en marcha, pero decidió posponerlos de nuevo debido a los reportes de descontento masivo. Ya desde octubre de 2010, la agencia noticiosa Reuters informó que funcionarios del partido tuvieron que presentarse en el Hotel Habana Libre para “calmar a los trabajadores” cuando éstos se enteraron de los despidos proyectados. Los trabajadores despedidos sólo obtendrán liquidaciones por un corto periodo de tiempo, correspondientes, como máximo, al 60 por ciento de sus salarios.
El objetivo declarado de las “reformas” es reactivar la estancada economía cubana, que nunca se ha recuperado completamente de la severa crisis que siguió a la restauración del capitalismo en la Unión Soviética hace más de dos décadas. A pesar del dominio de la burocracia estalinista, el estado obrero soviético proporcionaba un salvavidas económico crucial para esta pequeña y empobrecida isla, que luchaba por sobrevivir bajo la sombra del monstruo imperialista estadounidense. La Unión Soviética también representaba un obstáculo militar para las revanchistas ambiciones contrarrevolucionarias de Washington.
Los severos problemas económicos del periodo postsoviético se incrementaron en 2008, cuando Cuba fue sacudida por la crisis financiera capitalista global. El precio del níquel, el principal producto de exportación cubano, bajó hasta en un 80 por ciento, mientras que las remesas enviadas por los cubanos residentes en EE.UU. disminuyeron de forma sustancial. Ese mismo año, los huracanes destruyeron infraestructura con valor de diez mil millones de dólares. De frente a un déficit comercial de casi doce mil millones de dólares, Cuba se vio obligada a suspender sus pagos a los acreedores extranjeros. El hecho de que los doctores y otros profesionistas cubanos que trabajan en el extranjero sean la fuente del 60 por ciento de los ingresos en divisa fuerte, seguidos de la industria turística, es testimonio del terrible estado en el que se encuentra la economía cubana.
Tanto los comentaristas burgueses como los de la izquierda han aprovechado los recientes anuncios del régimen para hacer las más disímiles predicciones. Éstas van desde el optimismo fatuo sobre las perspectivas de que la aislada Cuba avance hacia el socialismo, hasta las afirmaciones de que el capitalismo está siendo, o ya fue, restaurado en la isla. Para entender por qué dichos puntos de vista son falaces se requiere un entendimiento marxista de la naturaleza de clase del estado cubano y de su burocracia estalinista en el poder.
Los trotskistas no tomamos lado en el debate entre los que abogan por reformas de mercado/descentralización y aquéllos que preferirían regresar a una economía más rígidamente centralizada. Nuestro punto de partida es el entendimiento de que Cuba es un estado obrero burocráticamente deformado, una sociedad en donde el capitalismo ha sido derrocado pero el poder político es monopolio de una casta gobernante parasitaria, cuyos privilegios derivan de la administración de la economía colectivizada. Como demuestra el ejemplo de China, hay una tendencia inherente en esos regímenes a abandonar la planificación burocrática centralizada a favor de mecanismos de mercado. Hostiles intrínsecamente a la democracia obrera, recurren a la disciplina del mercado (y a la fila de desempleados) como un látigo para incrementar la productividad laboral.
A pesar de las distorsiones del dominio burocrático, primero bajo Fidel Castro y ahora bajo su hermano y lugarteniente de muchos años, Raúl, los obreros y campesinos de Cuba han obtenido enormes conquistas gracias al derrocamiento del capitalismo. La eliminación de la producción con fines de lucro a través de la colectivización de los medios de producción, junto con la planeación económica centralizada y el monopolio estatal sobre el comercio exterior y la inversión extranjera, proporcionaron empleo, vivienda y educación para todos y removieron el yugo del dominio imperialista directo. Cuba tiene una de las tasas de alfabetización más altas del mundo y un reconocido sistema de salud. La tasa de mortalidad infantil es más baja que en EE.UU., Canadá y la Unión Europea. El aborto es un servicio de salud gratuito y fácilmente asequible.
En la Liga Comunista Internacional estamos por la defensa militar incondicional del estado obrero deformado cubano contra el imperialismo y la contrarrevolución capitalista interna. Llamamos por poner fin al paralizante embargo económico impuesto por Washington y exigimos el retiro de EE.UU. de la Bahía de Guantánamo. Al mismo tiempo, llamamos a que el proletariado cubano barra con la burocracia castrista a través de una revolución política que establezca un régimen de democracia obrera. Ésa es la única manera de remediar la corrupción, la ineficiencia y la escasez endémicas a la mala administración burocrática, que detienen el crecimiento económico y crean enormes dislocamientos.
La explicación de Trotsky de las raíces materiales de la burocracia soviética en su libro de 1937 La revolución traicionada puede ser aplicada igualmente al régimen cubano de hoy:
“La autoridad burocrática tiene como base la pobreza de artículos de consumo y la lucha de todos contra todos que de allí resulta. Cuando hay bastantes mercancías en el almacén, los parroquianos pueden llegar en cualquier momento; cuando hay pocas mercancías, tienen que hacer cola en la puerta. Tan pronto como la cola es demasiado larga se impone la presencia de un agente de policía que mantenga el orden. Tal es el punto de partida de la burocracia soviética. ‘Sabe’ a quién hay que dar y quién debe esperar”.
Desde el origen del estado obrero cubano, la burocracia en el poder ha actuado como un obstáculo al avance ulterior hacia el socialismo: una sociedad igualitaria y sin clases que requiere de niveles de producción cualitativamente más elevados que incluso los del país capitalista más avanzado. En cambio, los estalinistas empujan el mito del “socialismo en un solo país”, que en la práctica significa oponerse a la perspectiva de la revolución obrera internacional y conciliar con el imperialismo mundial y sus clientes neocoloniales a través de una política de “coexistencia pacífica”.
Una Cuba gobernada por consejos electos de obreros y campesinos —abiertos a todos los partidos que defiendan la revolución— sería un faro para los trabajadores de toda Latinoamérica y más allá. En última instancia, la respuesta al atraso económico de Cuba y el único camino hacia un futuro de abundancia material, igualdad social y libertad personal es la revolución proletaria internacional —particularmente en el bastión imperialista estadounidense— que conduzca a una planeación económica global y racional y a un orden socialista igualitario. El corolario obligado a esta perspectiva es el forjamiento de un partido trotskista en Cuba, parte de una IV Internacional reforjada, que dirija una revolución política proletaria a la victoria.
El “Periodo Especial” y la “reforma” burocrática
Aunque las “reformas de mercado” propuestas son profundas, el tipo de políticas que representan difícilmente son algo nuevo en Cuba. A partir de 1993, es decir, poco después de la destrucción de la Unión Soviética, el régimen de Castro emprendió una serie de políticas orientadas al mercado para lidiar con el llamado “Periodo Especial”. Éstas incluyeron la legalización del autoempleo y la posesión individual de dólares, así como una importante expansión del turismo extranjero, incluso a través de empresas de inversión mixta.
El efecto más dramático de estas medidas fue el enorme incremento de la desigualdad en la isla. En un contexto de corrupción pequeña y no tanto, la lucha por obtener divisas fuertes se ha vuelto el factor dominante en las vidas de los trabajadores cubanos. Bajo el sistema de divisas dual, los trabajadores reciben su salario en pesos cubanos, pero la mayor parte de los bienes sólo pueden adquirirse en tiendas especiales o en el mercado negro usando una divisa denominada peso convertible (CUC), cuyo valor equivale a 24 pesos cubanos y es la moneda usada por los turistas. Esta situación ha obligado a la mayoría de los trabajadores a tomar segundos y hasta terceros empleos para satisfacer necesidades básicas, lo que en consecuencia afecta seriamente la productividad laboral. Cuba también ha atestiguado el resurgimiento de la prostitución.
Aquéllos que tienen acceso a divisa fuerte gracias a las remesas del extranjero, la industria turística u otras fuentes ahora tienen estándares de vida mucho más altos que el resto de los cubanos. Entre estos últimos está la mayoría de los negros cubanos, que tienen mucha menor probabilidad de tener parientes en Miami y están subrepresentados en el sector laboral turístico. Aunque los negros obtuvieron enormes conquistas con la Revolución Cubana, muchos de estos avances están siendo revertidos.
A partir de 1996, Cuba logró emerger de las profundidades del Periodo Especial y experimentó algo de crecimiento económico, aunque sobre una base limitada. En 2002, un 40 por ciento de los ingenios azucareros, cuya producción solía ser exportada en su gran mayoría a la URSS, fue clausurado en un intento por diversificar la agricultura y alimentar a la población. Sin embargo, ante la constante escasez de equipo y combustible y en el contexto de una desorganización considerable, la producción de alimentos siguió estancada. Para 2006, 40 por ciento de los camiones a disposición de la agencia estatal responsable de fomentar y distribuir la producción agrícola estaba fuera de servicio, mientras que el resto tenía al menos 20 años de antigüedad.
Dado que la mitad de la tierra agrícola sigue siendo improductiva, Cuba tiene que importar 80 por ciento de sus alimentos, en gran parte de EE.UU. Un artículo de Brian Pollitt, profesor de la Universidad de Glasgow, resume la terrible situación: “Mientras que en 1989 la exportación de azúcar de Cuba podía financiar por sí misma cuatro veces la importación de alimentos a la isla, durante los años 2004-06, el combinado de sus exportaciones de azúcar, tabaco y otros productos agrícolas y de pesca no podía financiar siquiera la mitad de las importaciones alimentarias” (International Journal of Cuban Studies, junio de 2009).
La amenaza de despidos masivos
Los lineamientos económicos aprobados por el régimen tienen como objetivo mejorar el desempeño económico a través de condiciones más duras para el pueblo cubano. Afirman que es necesario “reducir o eliminar gastos excesivos en la esfera social...y evaluar todas las actividades que puedan pasar del sector presupuestado [estatal] al sistema empresarial”. En 2009, el gobierno ordenó el cierre de las cafeterías en todos los lugares de trabajo, otorgando a los trabajadores un aumento salarial de quince pesos cubanos (equivalente a unos 70 centavos de dólar). Mientras tanto, el ya de por sí precario paquete de alimentos básicos, disponible a través de las libretas de racionamiento a precios módicos, está siendo reducido aún más.
Las nuevas medidas buscan fomentar una mayor inversión por parte de compañías europeas, canadienses y de otros países relajando las restricciones sobre la propiedad extranjera de bienes raíces, entre otras cosas a través de arriendos de 99 años y la legalización de la compra y venta de casas. También se contempla expandir enormemente la inversión extranjera directa a través de empresas de inversión mixta y zonas económicas especiales. Las reformas buscan promover el crecimiento del hasta ahora muy limitado sector privado por varios medios: la eliminación de las restricciones para el autoempleo, la disminución del control sobre la venta de la producción agrícola privada y la aceptación formal de la existencia de las pequeñas empresas privadas, en un intento por regular y gravar con impuestos la economía informal. Por primera vez desde 1968, se permitirá que estas empresas empleen gente fuera de sus propias familias. Estas medidas no pueden más que conducir a una desigualdad incluso mayor. También van a servir para incrementar la influencia económica de los cubanos derechistas en el exilio, dado que los cubanos con familiares en EE.UU. estarán entre los pocos con el capital suficiente para iniciar un negocio.
La campaña por parte de un sector de los imperialistas estadounidenses (centrado en los agribusiness) para relajar el embargo sin detener la presión diplomática y política contra Cuba señala otro camino posible para subvertir la economía socializada: inundarla de importaciones baratas. Este enfoque corresponde a la política que sostienen desde hace mucho los gobernantes de Europa Occidental y Canadá. Desde luego, Cuba debe tener derecho a comerciar y tener relaciones diplomáticas con los países capitalistas. Sin embargo, esto subraya la importancia del monopolio estatal sobre el comercio exterior —es decir, un estricto control gubernamental sobre las importaciones y las exportaciones—.
El gobierno dice que espera que el 40 por ciento de los trabajadores que pierdan su empleo sea transferido a cooperativas, mientras que el resto será instado a iniciar pequeños negocios, autoemplearse o buscar otro trabajo. Un documento del partido admite que gran parte de los nuevos negocios podrían quebrar en el lapso de un año debido a la carencia de crédito y materias primas. Las perspectivas de muchos trabajadores de sobrevivir en ocupaciones de subsistencia como la venta de comida y la reparación de calzado, en el contexto de las dificultades económicas, son desalentadoras, por decir lo menos.
Las compañías estatales también adquirirán mayor autonomía: si son incapaces de financiar su propia operación serán liquidadas. Como explicamos en el contexto de las “reformas de mercado” introducidas en los últimos años de la Unión Soviética, este tipo de medidas impulsan a los administradores estatales a competir unos contra otros para comprar y producir barato y vender caro. Esto, a su vez, tiende a minar el control estatal sobre el comercio exterior y alimentar ulteriormente los apetitos procapitalistas de sectores de la burocracia. Por lo que respecta al esquema del régimen de “perfeccionamiento de las empresas estatales” que vincula los salarios a la productividad, no se trata más que de pago a destajo, que sirve para socavar la solidaridad básica de la clase obrera transformando a los trabajadores en competidores individuales por salarios más altos. Bajo el dominio estalinista, este tipo de esquemas, que plantean anarquía económica y mayor desigualdad, son la única “respuesta” posible a las distorsiones creadas por la rigidez y el comandismo burocráticos.
Los orígenes del estado obrero deformado cubano
Para entender la difícil situación en la que se encuentra actualmente Cuba, es necesario examinar los orígenes del estado obrero deformado. Las fuerzas guerrilleras que entraron a La Habana bajo la dirección de Fidel Castro en enero de 1959 eran un movimiento pequeñoburgués heterogéneo, cuyo compromiso inicial no iba más allá de un programa de reformas democráticas radicales. Notablemente, sin embargo, su victoria implicó no sólo la caída de la ampliamente despreciada dictadura de Batista, respaldada por EE.UU., sino también la destrucción del ejército y del resto del aparato estatal capitalista, proporcionando al nuevo gobierno pequeñoburgués un amplio margen de maniobra.
El nuevo gobierno se vio enfrentado a los crecientes intentos por parte del imperialismo estadounidense de someterlo a través de la presión económica. Cuando Washington trató de reducir la cuota estadounidense de azúcar cubana a principios de 1960, Castro firmó un acuerdo para vender un millón de toneladas al año a la Unión Soviética. La negativa de las refinerías propiedad de los imperialistas a procesar crudo soviético llevó a la nacionalización de la propiedad estadounidense en Cuba en agosto de 1960, que incluía ingenios azucareros, compañías petroleras y las empresas de electricidad y teléfonos. Para octubre de ese año, 80 por ciento de la industria del país había sido nacionalizada. Cuba se convirtió en un estado obrero deformado con estas extensas nacionalizaciones, que liquidaron a la burguesía como clase.
La Revolutionary Tendency (RT, Tendencia Revolucionaria), antecesora de la LCI, fue forjada a principios de la década de 1960 al interior del Socialist Workers Party (SWP, Partido Obrero Socialista) estadounidense en la lucha por una perspectiva marxista respecto a Cuba. A la par que defendía a la Revolución Cubana contra el imperialismo, la RT estaba tajantemente opuesta a que el SWP adulara a Castro, retratándolo como un trotskista “inconsciente”, y al programa de guerrilla rural asociado con los fidelistas y, antes de eso, con los maoístas chinos. Como escribimos en la Declaración de Principios de la Spartacist League/U.S. en 1966:
“La Spartacist League se opone completamente a la doctrina maoísta, con raíces en el menchevismo y el reformismo estalinista, que rechaza el papel de vanguardia de la clase obrera y la sustituye con la guerra de guerrillas campesinas como camino al socialismo. Bajo ciertas condiciones, por ejemplo la desorganización extrema de la clase capitalista en el país colonial y la ausencia de la clase obrera contendiendo por el poder social en su propio nombre, movimientos de este tipo pueden destruir las relaciones de propiedad capitalistas; no pueden, sin embargo, llevar a la clase obrera al poder político. En lugar de ello, crean regímenes burocráticos antiobreros que reprimen cualquier desarrollo ulterior de estas revoluciones hacia el socialismo. La experiencia desde la Segunda Guerra Mundial ha confirmado completamente la teoría trotskista de la revolución permanente, que sostiene que en el mundo moderno la revolución democrático burguesa sólo puede ser completada por una dictadura proletaria apoyada por el campesinado. Es sólo bajo la dirección del proletariado revolucionario que los países coloniales y semicoloniales pueden obtener la completa y auténtica solución a las tareas de alcanzar la democracia y la emancipación nacional”.
—“Basic Documents of the Spartacist League” (Documentos básicos de la Spartacist League), Marxist Bulletin No. 9
En ausencia de la democracia proletaria en un estado que los obreros conquistaron directamente, la sección decisiva de las fuerzas de Castro se convirtió en una casta burocrática que descansaba en la cima de la economía recientemente nacionalizada. Debido a su posición recién adquirida, los castristas se sintieron obligados a adoptar un falso marxismo (el “socialismo en un solo país”) que es el reflejo ideológico inevitable de una burocracia estalinista, fusionándose en el proceso con el traicionero Partido Popular Socialista, pro-Moscú, que en algún momento incluso participó en el gobierno de Batista. La existencia del estado obrero degenerado soviético proporcionó el modelo y, sobre todo, el apoyo material que hizo posible este resultado.
La Revolución Cubana demostró una vez más que no hay una “tercera vía” entre la dictadura del capital y la del proletariado. En este sentido, confirmó la teoría de la revolución permanente de León Trotsky. La Revolución Cubana, sin embargo, estuvo muy lejos de ser como la Revolución Rusa de octubre de 1917, llevada a cabo por un proletariado urbano con conciencia de clase apoyado por el campesinado y dirigido por el Partido Bolchevique.
Cuba y el colapso soviético: Los antecedentes de la crisis
Lejos de la falacia promovida por varios autodenominados izquierdistas de que la URSS era una potencia “imperialista”, la Unión Soviética era un estado obrero que surgió de la primera revolución socialista victoriosa en la historia. Internacionalistas hasta la médula, Lenin, Trotsky y los otros dirigentes bolcheviques veían la revolución en la económicamente atrasada Rusia como el primer paso para la revolución socialista mundial, que debería incluir de manera crucial a los países capitalistas avanzados. Sin embargo, el fracaso de varias oportunidades revolucionarias en el periodo posterior a la Primera Guerra Mundial —en particular la derrota de la Revolución Alemana en 1923— agudizaron el aislamiento del estado soviético. Esto, combinado con la devastación económica de la Primera Guerra Mundial y la subsecuente Guerra Civil, permitió que emergiera una capa burocrática conservadora en el partido y el aparato estatal.
A partir de 1923-24, la URSS sufrió una degeneración burocrática cualitativa, una contrarrevolución política en la que la clase obrera fue privada del poder político. El conservadurismo parroquial de la casta burocrática en consolidación adquirió forma ideológica cuando en 1924 Stalin promulgó la teoría de que el socialismo podía ser construido en un solo país. Este dogma antimarxista sirvió como justificación para el rechazo cada vez más franco del internacionalismo bolchevique —lo que condujo a traiciones abiertas de revoluciones proletarias en el extranjero, como fue el caso de España en la década de 1930— y a favor de intentos inútiles por conciliar con el imperialismo.
A pesar del dominio burocrático, la capacidad del estado obrero de administrar los recursos económicos de la sociedad soviética mediante la planificación económica trajo consigo grandes avances, transformando a la URSS de un país atrasado y mayoritariamente campesino en una potencia industrial moderna. Ese hecho es todavía más notorio hoy que el mundo capitalista está una vez más hundido en una crisis económica global. Sin embargo, como señaló Trotsky en La Revolución Traicionada:
“cuanto más lejos se vaya, más se tropezará con el problema de la calidad, que escapa a la burocracia como una sombra. Parece que la producción está marcada con el sello gris de la indiferencia. En la economía nacionalizada, la calidad supone la democracia de los productores y de los consumidores, la libertad de crítica y de iniciativa, cosas incompatibles con el régimen totalitario del miedo, de la mentira y de la adulación”.
El creciente estancamiento económico, exacerbado por la necesidad de seguirle el paso al masivo arsenal militar antisoviético del imperialismo estadounidense, llegó a un punto crítico en la década de 1980. El régimen de Mijaíl Gorbachov introdujo un programa de medidas con orientación de mercado (perestroika) que precipitó la fractura de la burocracia, incluso sobre líneas nacionales. En agosto de 1991, aprovechando un intento fallido de golpe de estado por parte de los lugartenientes de Gorbachov, el abiertamente procapitalista Boris Yeltsin tomó el poder en colaboración con el gobierno imperialista de George H. W. Bush. En esos días cruciales, la LCI publicó y distribuyó más de 100 mil copias en ruso de una declaración que llamaba a los obreros soviéticos a “¡Derrotar la contrarrevolución de Yeltsin y Bush!”. Sin embargo, décadas de mal gobierno estalinista habían dejado al proletariado atomizado y desmoralizado, y la ausencia de una resistencia proletaria a la marea contrarrevolucionaria pavimentó el camino para la destrucción final de las conquistas de la Revolución de Octubre.
La noción falsa de que la Unión Soviética era una potencia “imperialista” explotadora queda completamente desacreditada por su apoyo a Cuba, crucial para el progreso económico de ese país. Para la década de 1980, la Unión Soviética subsidiaba hasta el 36 por ciento del ingreso nacional cubano, intercambiando petróleo y sus derivados por azúcar en condiciones extremadamente favorables para la isla. Los enormes avances en los servicios de salud y de educación cubanos también estuvieron condicionados por los subsidios soviéticos, que en la década de 1970 permitieron al país inaugurar universidades públicas gratuitas, incluidas facultades de medicina en todas sus catorce provincias.
Después de la destrucción de la URSS, las exportaciones de Cuba cayeron 80 por ciento y su producto interno bruto se desplomó 35 por ciento. Sin el combustible, la maquinaria o las refacciones soviéticas, la mitad de las plantas industriales de Cuba tuvieron que cerrar al tiempo que el país sufría un colapso económico proporcionalmente mayor al de EE.UU. durante la Gran Depresión. Aquí vemos, en el lenguaje de la estadística dura y fría, las conquistas históricas que la existencia de la Unión Soviética hizo posibles —así como el desastre que tuvo lugar después de su destrucción—. Ésta es una clara prueba de la culpabilidad de los falsos grupos izquierdistas que hicieron causa común con las fuerzas contrarrevolucionarias de Yeltsin apoyadas por el imperialismo y que ahora ¡vituperan contra las “reformas de mercado” cubanas, acusándolas de estar vendiendo el estado obrero!
El “modelo chino”
La introducción de las “reformas de mercado” ha intersecado y provocado un intenso debate entre los intelectuales cubanos sobre el camino a seguir. Economistas influyentes como Omar Everleny Pérez, director del Centro de Estudios de la Economía Cubana, aplauden los cambios propuestos argumentando que pueden traer consigo modernización y crecimiento económico indefinido. Everleny Pérez es uno de tantos que abogan por seguir un modelo económico estilo chino o vietnamita de fomentar la inversión extranjera. Otros, en cambio, tienen la preocupación de que las “reformas de mercado” lleven a Cuba al abismo, señalando el destino de la Unión Soviética bajo la política de Gorbachov de la perestroika.
Al comparar a Cuba con China hoy en día, es importante señalar que para las dos últimas décadas de la Guerra Fría (la de 1970 y la de 1980), China se había convertido en un aliado estratégico del imperialismo estadounidense en contra de la Unión Soviética. La escisión sino-soviética en la década de 1960 fue un reflejo de ambas partes de las implicaciones contrarrevolucionarias del “socialismo en un solo país”. La política criminal de los estalinistas chinos de aliarse con Washington en contra de Moscú, iniciada con Mao, pavimentó el camino para la apertura de China a la inversión industrial a gran escala por parte del imperialismo occidental, implementada por la burocracia de Deng Xiaoping. En contraste, el imperialismo de EE.UU. ha mantenido una hostilidad implacable hacia Cuba y no da señal alguna de tener intenciones de relajar su brutal embargo, incluso a pesar de las concesiones del régimen de La Habana, como la liberación de más de 120 “disidentes” de derecha a partir del año pasado, en la que la reaccionaria Iglesia Católica jugó un papel determinante.
La posición de línea dura de Washington hacia Cuba no sólo impide la inversión estadounidense, sino que también limita la de Canadá y Europa Occidental gracias a los amplios alcances de la ley extraterritorial estadounidense. Así mismo, Cuba no tiene ni la base industrial preexistente ni las vastas reservas de mano de obra barata que alimentaron el avance económico de China durante las tres décadas pasadas. La idea de que Cuba podría tener éxito emprendiendo un modelo de crecimiento económico basado en la exportación mediante una inversión imperialista sustancial es una fantasía.
A pesar de las medidas orientadas al mercado introducidas desde finales de la década de 1970, los principales sectores económicos en China (como sucede también en Cuba) siguen nacionalizados y bajo control estatal. La inversión a gran escala por parte de corporaciones occidentales y japonesas y de la burguesía china de ultramar ha resultado, por un lado, en altos niveles de crecimiento económico y un incremento enorme en el peso del proletariado industrial chino, un acontecimiento progresista de importancia histórica. Por el otro, el “socialismo de mercado” ha incrementado enormemente la desigualdad, creando incluso una considerable clase de empresarios capitalistas nacionales en la China continental, muchos de ellos con lazos financieros y familiares con funcionarios del Partido Comunista. Como resultado, China se ha vuelto un caldero de contradicciones económicas y sociales y explosivo descontento obrero. Mientras tanto, los imperialistas prosiguen con su estrategia en dos flancos para fomentar la contrarrevolución, complementando la penetración económica con la presión y las provocaciones militares, al tiempo que abogan por los “disidentes” anticomunistas.
La burocracia cubana: Una casta contradictoria
En oposición a las posturas de gente como Everleny Pérez, otros, tanto en Cuba como al nivel internacional, argumentan en contra de seguir el modelo de “socialismo de mercado” implementado en China, un país que consideran capitalista o incluso imperialista. Un ejemplo es la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS), sección mexicana de la Fracción Trotskista-Cuarta Internacional (FT-CI), una escisión de la tendencia dirigida por el fallecido camaleón político argentino Nahuel Moreno. En una declaración de septiembre de 2010 sobre Cuba, la FT-CI escribe: “Aunque con un discurso ‘socialista’ y ‘antiimperialista’, la burocracia gobernante reivindica desde hace años el llamado ‘modelo chino’ o vietnamita, es decir, un programa de marchar hacia un proceso gradual de restauración capitalista bajo la dirección del PCC, y ya viene tomando medidas que van en ese sentido” (www.cubarevolucion.org).
Al contrario de lo que afirma la LTS/FT-CI, no puede haber “un proceso gradual de restauración capitalista” ni en China ni en Cuba. La contrarrevolución capitalista tiene que triunfar al nivel político, conquistando el poder estatal. No va a tener lugar a través de un proceso de crecientes extensiones cuantitativas del sector privado, ya sea local o extranjero. La burocracia estalinista es incapaz de llevar a cabo una restauración del capitalismo en frío, gradual y desde arriba. Como demostraron claramente los eventos en la Unión Soviética en 1991-92, una crisis social de grandes proporciones en un estado obrero deformado vendría acompañada del colapso del bonapartismo estalinista y de la fractura política del Partido Comunista gobernante. El resultado de esta situación —ya sea la restauración del capitalismo o una revolución política proletaria— dependería en gran medida del resultado de la lucha entre estas dos fuerzas de clase contrapuestas. La clave para una victoria obrera sería la formación oportuna de un partido de vanguardia leninista-trotskista con arraigo entre los sectores más avanzados del proletariado.
La LTS/FT-CI trata a la burocracia cubana como si ésta estuviera comprometida con la destrucción del estado obrero. De ese modo afirma que el ejército cubano, las Fuerzas Armadas Revolucionarias, es la “avanzada de la restauración capitalista” en Cuba hoy día. Esta noción contradice la esencia misma del entendimiento de Trotsky de la burocracia estalinista como una casta contradictoria, un tumor parasitario del estado obrero y sus formas de propiedad colectivizadas. Con su asfixiante burocratismo, sus mentiras, su corrupción y sus concesiones al capitalismo, la burocracia ciertamente pavimenta el camino para una posible contrarrevolución. Pero etiquetarla en su conjunto (o a una sección de ésta) de “avanzada de la restauración capitalista” es absolver escandalosamente el papel del imperialismo estadounidense, la Iglesia Católica, los exiliados contrarrevolucionarios cubanos y los derechistas al interior de Cuba, como las “disidentes” Damas de Blanco.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/34/cuba.html
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2016.05.21 16:25 ShaunaDorothy Declaración de la LCI para las protestas de Praga contra el FMI y el Banco Mundial ¡Aplastar la explotación imperialista mediante la revolución socialista mundial! (noviembre de 2000)

https://archive.is/feRdA
A continuación publicamos una declaración de la Liga Comunista Internacional, emitida el 16 de septiembre pasado, dirigida a las protestas planeadas contra el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) en Praga ese mismo mes. Las protestas contra la "globalización" se han convertido en un foco de actividad internacionalmente, y han sido objeto de viciosos ataques y terror policiacos, incluyendo arrestos masivos. Exigimos la inmediata liberación de todos los arrestados y el levantamiento de todos los cargos.
Los jóvenes radicalizados atraídos a estas protestas quieren superar el odioso empobrecimiento de las masas en el "Sur Global" que se justifica y forza en nombre del capitalismo del "libre mercado". Sin embargo, los organizadores de la campaña contra la "globalización" buscan encauzar estas preocupaciones y la lucha por la justicia social hacia apelaciones nacional-chovinistas a su propia burguesía.
La demanda principal de la protesta de Seattle fue que la Casa Blanca de Clinton presionara a la OMC para que adoptara y forzara una ley de normas internacionales para el trabajo y el medio ambiente. Además, la protesta estuvo dominada políticamente por la burocracia sindical de la AFL-CIO, que puso en escena una orgía anticomunista contra China y de proteccionismo chovinista. Las manifestaciones en Washington unos meses después se enfocaron en apelaciones liberales a los dirigentes del Banco Mundial para que cancelaran la deuda de los países del "Tercer Mundo".
Los organizadores de estas movilizaciones denuncian molestos al FMI, la OMC y el Banco Mundial por ser antidemocráticos y estar bajo el control de grandes corporaciones "trasnacionales". Al mismo tiempo, apelan a los gobiernos "democráticos" de América del Norte y Europa Occidental. En realidad, el estado capitalista estado u ni dense es el instrumento político fundamental de los bancos de Wall Street, General Motors, Boeing y otros; el estado capitalista alemán cumple el mismo propósito para los bancos de Frankfurt, Daimler-Benz y Siemens; etc. Las instituciones económicas internacionales como el FMI y la OMC están dominadas políticamente por los estados imperialistas principales, mientras que se convierten cada vez más en una arena de conflictos entre ellos.
En México, entre los principales porristas del "espíritu de Seattle" se encuentran la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) y su grupo juvenil Contracorriente. En su periódico Estrategia Obrera núm. 14 (octubre de 2000) ensalzan las manifestaciones como "una nueva vanguardia anticapitalista" sin mencionar una sola palabra sobre sus ilusiones en el imperialismo "democrático" ni sobre la contrarrevolución capitalista que ha dado pie a la embestida burguesa antiproletaria a nivel mundial. La LTS apoyó esos movimientos contrarrevolucionarios en Europa Oriental y la URSS sin cuyo triunfo, para empezar, no se habrían reunido el FMI y el BM en Praga, capital del antiguo estado obrero checoslovaco. Con una verborrea nacionalista tercermundista antiestadounidense, el artículo de la LTS no menciona ni por equivocación al enemigo principal de los obreros y jóvenes radicalizados en México: la burguesía mexicana lacaya de los imperialistas.
En oposición fundamental a los principales impulsores seudoizquierdistas del "imperialismo de los derechos humanos", la Liga Comunista Internacional lucha por la liberación de los obreros, campesinos y otros trabajadores, de la explotación, la pobreza y la degradación social mediante revoluciones proletarias tanto en los centros imperialistas como contra sus lacayos en los países neocoloniales, estableciendo así la base para una economía socialista planificada internacional.
¿"Convertir a Praga en Seattle"? ¡Si no hubiera sido por la contrarrevolución que destruyó Europa Oriental y la antigua Unión Soviética hace una década, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional no se estarían reuniendo en Praga! La "revolución de terciopelo" desmembró a Checoslovaquia y ahora el pueblo trabajador, las mujeres y las minorías nacionales y étnicas sufren la cruda explotación, el empobrecimiento y las depredaciones del mercado capitalista. En cuanto a las ilusiones de "libertad", hoy las fuerzas policiacas especialmente entrenadas por el FBI estadounidense y apoyadas por la OTAN amenazan las manifestaciones obreras e izquierdistas con un reforzamiento brutal de la "ley y el orden" de los banqueros imperialistas.
A pesar de toda la palabrería sobre la preocupación por las masas trabajadoras, el llamado oficial para un "día global de acción" en Praga no dice nada sobre el tratamiento de choque capitalista que llevó a una precipitación en la expectativa de vida y devolvió la hambruna a Rusia, echó hacia atrás el derecho de las mujeres al aborto a lo largo de Europa Oriental y dio pie a la emergencia de una plaga parda de terror fascista dirigida especialmente contra inmigrantes y romaníes (gitanos). La guerra de los Balcanes del año pasado hundió a Serbia en una devastación peor que la de los nazis de Hitler. El resultante desastre económico, social y ecológico tampoco mereció mención en el manifiesto oficial para Praga. ¿Por qué sucede esto? Porque los supuestos izquierdistas que organizaron la protesta "antiglobalización" de este año son principalmente la mismísima gente que apoyó la guerra imperialista contra Serbia a nombre de la preocupación "humanitaria" por los albaneses kosovares. Son también los mismos "izquierdistas" que se unieron a sus propios gobernantes capitalistas para luchar por la destrucción de la Unión Soviética y los estados obreros deformados de Europa Oriental y quienes apoyaron la elección de la sangrienta camarilla de falsos "socialistas", "ex comunistas" y dirigentes "laboristas" que actualmente gobiernan la Europa capitalista.
Nosotros, camaradas de la Liga Comunista Internacional (LCI), estamos orgullosos de luchar por el auténtico comunismo de los bolcheviques de Lenin y Trotsky. Nuestra perspectiva es proletaria, revolucionaria e internacionalista. Reconocemos que el conflicto fundamental en la sociedad es la lucha del trabajo contra el capital. Debido a su papel central en la producción, el proletariado tiene el poder social para tirar a los explotadores capitalistas y a todo su sistema de explotación de clase, la opresión racial, sexual y nacional y la guerra imperialista. El proletariado tiene el poder y el interés de clase para crear una sociedad —inicialmente un estado obrero— sobre la base de la propiedad colectiva y una economía racional e internacionalmente planificada, llevando a una sociedad comunista sin clases y a la extinción del estado. Alcanzar esta meta requiere de la construcción de un partido leninista-trotskista igualitario internacional. Luchamos por convertirnos en el partido capaz de dirigir revoluciones socialistas internacionales.
Sostener las conquistas proletarias ya arrebatadas a la clase capitalista es parte integral de nuestra lucha. Es por eso que nosotros los trotskistas luchábamos por la defensa militar incondicional de la Unión Soviética y de los estados obreros deformados de Europa Oriental contra el ataque imperialista y la restauración capitalista. Con todos los recursos a nuestro alcance, luchamos en 1989-90 en la RDA [Alemania Oriental] por dirigir una revolución política obrera, manteniendo las formas de propiedad colectiva y reemplazando a los falsos dirigentes estalinistas por un gobierno de consejos obreros. Esto pudo haber sido la guía para la resistencia contra la restauración capitalista a lo largo de Europa Oriental y para la revolución socialista proletaria en occidente. La LCI luchó de nuevo por despertar a los obreros soviéticos para preservar y extender las conquistas de la Revolución Rusa de 1917, que había sido asquerosamente traicionada por décadas de falsa dirección estalinista, pero que no fue derrocada hasta 1991-92. Hoy, el destino del estado obrero deformado chino y la vida de miles de millones de trabajadores en China, a lo largo de Asia y alrededor del mundo, penden en la balanza. Luchamos por la defensa militar incondicional del estado obrero chino contra las renovadas maquinaciones militares e intromisiones económicas imperialistas. Las conquistas de la Revolución China de 1949 están amenazadas por las "reformas" económicas de mercado de los estalinistas chinos, pero estos ataques también han engendrado una revuelta proletaria significativa. Es necesario un partido trotskista para dirigir al proletariado a la victoria mediante una revolución política obrera para preservar y extender las conquistas de la Revolución China de 1949.
Las devastadoras consecuencias mundiales de la contrarrevolución capitalista también destruyeron las teorías antimarxistas del "capitalismo de estado", adoptadas por la Tendencia Socialista Internacional del fallecido Tony Cliff y los estrafalarios y siempre cambiantes "ideólogos" de la Liga por una Internacional Comunista Revolucionaria (LICR, o sea Workers Power) y otros renegados del marxismo (ver "La bancarrota de las teorías sobre ‘una nueva clase’", Spartacist [edición en español] núm. 30, primavera de 2000). Según los cliffistas, la contrarrevolución en la antigua URSS fue simplemente un "paso a un lado" de una forma de capitalismo a otra. Su antisovietismo rabioso de la Guerra Fría se expresó en aquel momento: "El comunismo colapsó.... Es un hecho que debe regocijar a todo socialista." (Socialist Worker, [Gran Bretaña], 31 de agosto de 1991).
Hoy, el proletariado fue arrojado hacia atrás en todo el mundo, y los imperialistas de EE.UU., sin el freno del poderío militar soviético, pueden andar sin miramientos por todo el planeta, utilizando algunas veces a la Organización de las Naciones Unidas como hoja de parra, en volviendo intervenciones militares globales en el manto del "humanitarismo". Los imperialismos rivales, especialmente Alemania y Japón, sin la restricción de la unidad antisoviética de la Guerra Fría, buscan aplacar sus propios apetitos por controlar los mercados mundiales y proyectar concomitantemente su poder militar. Estos intereses nacionales en conflicto llevaron a la ruptura de las pláticas de la OMC en Seattle el año pasado. Estas rivalidades interimperialistas demarcan guerras futuras con armas nucleares, lo cual amenaza con extinguir la vida en el planeta.
Así, la tarea de quitar el poder a los explotadores capitalistas es ahora más urgente que nunca. Sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario. Hoy, las premisas básicas del marxismo auténtico deben ser motivadas contra la falsa identificación prevaleciente del colapso del estalinismo con el fracaso del comunismo. El dominio estalinista no era comunismo, sino su perversión grotesca. La burocracia estalinista, una casta parasitaria empotrada sobre el estado obrero como la burocracia asentada sobre un sindicato, surgió en el estado obrero degenerado soviético bajo condiciones de atraso económico y aislamiento debido al fracaso por extender la revolución a cualquiera de los países capitalistas avanzados. Los estalinistas dijeron que construían el "socialismo en un solo país", algo imposible, como explicó León Trotsky (y Marx y Engels antes que él), ya que el socialismo es necesariamente de extensión internacional. El "socialismo en un solo país" fue una justificación para vender revoluciones internacionalmente para aplacar al imperialismo mundial. Como lo explicó de manera brillante Trotsky en La revolución traicionada (1936), las contradicciones de la sociedad soviética no podían durar por siempre: "¿Devorará el burócrata al estado obrero, o la clase obrera lo limpiará de burócratas?" Esa contradicción se resolvió amargamente por la negativa.
Marxismo contra anarquismo y "globalización"
La gente que se llama a sí misma "anarquista" reúne una gama que va desde los golpeadores pequeñoburgueses derechistas que odian a la clase obrera y atacan a los comunistas, hasta revolucionarios subjetivos que se solidarizan con el proletariado y buscan genuinamente derrocar a la burguesía. En el último caso, el atractivo del anarquismo es un rechazo saludable al reformismo parlamentario de los socialdemócratas, los ex estalinistas y los falsos izquierdistas que promueven y mantienen el orden capitalista. De hecho, por oponerse a los falsificadores reformistas del marxismo, el mismo Lenin fue denunciado como anarquista. Cuando el líder bolchevique llegó a Rusia en abril de 1917 y llamó por una revolución obrera para derrocar al gobierno provisional capitalista, los mencheviques denunciaron a Lenin como "un candidato... ¡al trono de Bakunin!" (Sujánov, The Russian Revolution, 1917: A personal record [La Revolución Rusa, 1917: Un registro personal, 1984]). (Bakunin era el líder anarquista de la I Internacional). Como lo puso Lenin en El estado y la revolución: "Los oportunistas de la socialdemocracia actual tomaron las formas políticas burguesas del estado democrático parlamentario como límite del que no podía pasarse y se rompieron la frente de tanto prosternarse ante este ‘modelo’, considerando como anarquismo toda aspiración a romper estas formas."
No es sorprendente que haya algún resurgimiento de las creencias anarquistas, fertilizadas por el triunfalismo burgués multilateral de que "el comunismo ha muerto". La Revolución Rusa redefinió a la izquierda internacionalmente y su desmantelamiento final tiene un efecto similar a la inversa. Cuando el nuevo estado obrero era en los hechos un faro para la liberación, en el clímax de los levantamientos revolucionarios internacionales fomentados por la Revolución Rusa, los mejores de los militantes anarquistas y sindicalistas (por ejemplo James P. Cannon, Víctor Serge y Alfred Rosmer) se convirtieron en luchadores dedicados y disciplinados por el comunismo de Lenin y Trotsky. Antes de su ruptura final con el marxismo, Serge el anarquista increpó a los socialdemócratas, que llevaron a los obreros a la carnicería imperialista de la Primera Guerra Mundial y viajó a la Rusia soviética a apoyar al nuevo estado obrero. En el curso de la lucha contra los revanchistas contrarrevolucionarios (a quienes algunos anarquistas apoyaron de manera criminal), Serge se unió al Partido Bolchevique y escribió a sus amigos anarquistas franceses para motivar al comunismo contra el anarquismo:
"¿Qué es el Partido Comunista en épocas de revolución? Es la élite revolucionaria, poderosamente organizada, disciplinada, obedeciendo a una dirección congruente, avanzando hacia una sola meta claramente definida por los caminos trazados para ésta, mediante una doctrina científica. Siendo una fuerza tal, el partido es el producto de la necesidad; es decir, son las leyes de la historia misma. Esa élite revolucionaria que en época de violencia permanece desorganizada, indisciplinada, sin una dirección congruente y abierta a impulsos variables o contradictorios, se dirige al suicidio. No es posible ningún punto de vista contrario a esta conclusión."
—La vie ouvrière, 21 de marzo de 1922; reimpreso en The Serge-Trotsky Papers [Los archivos de Serge-Trotsky], Cotterill, ed. (1994)
La difusa popularidad del "anarquismo" entre la juventud actual es por sí misma un reflejo del retroceso en la conciencia política en el nuevo periodo político que comenzó con la derrota colosal que fue la contrarrevolución capitalista en la URSS y en Europa Oriental. En el fondo, el anarquismo es una forma de idealismo democrático radical que apela a la supuesta bondad innata, incluso de los imperialistas más rapaces, para servir a la humanidad. La Liga de los Justos (que cambió de nombre a Liga de los Comunistas alrededor del ingreso de Karl Marx en 1847) tenía como consigna principal "Todos los hombres son hermanos". Observando que había algunos hombres de los que no era ni quería ser hermano, Marx convenció a sus camaradas de cambiar la consigna a "¡Proletarios de todos los países, uníos!"
Históricamente, el anarquismo ha probado ser un obstáculo colaboracionista de clase para la liberación de los oprimidos. Uniéndose a los Ejércitos Blancos contrarrevolucionarios, algunos anarquistas saludaron el levantamiento de Kronstadt contra la Revolución Rusa, y Kronstadt sigue siendo una piedra de toque anticomunista para los anarquistas de hoy. Durante la Guerra Civil española, los anarquistas se convirtieron en ministros del gobierno del frente popular que desarmó y reprimió la lucha armada de los obreros contra el capitalismo, abriendo el camino a las décadas de dictadura franquista.
Hoy, las diferencias fundamentales entre el marxismo revolucionario y el idealismo liberal anarquista también se pueden ver en las protestas contra la "globalización". La noción de que las grandes corporaciones capitalistas trascienden actualmente el sistema de estado-nación y dominan el mundo a través de instituciones como el FMI y la OMC es falsa hasta la médula. La "globalización" es una versión actual de la idea del "ultraimperialismo" propuesta por el socialdemócrata alemán Karl Kautsky, quien arguyó que los capitalistas de diferentes países pueden resolver sus conflictos de intereses con medios pacíficos (incluso democráticos). Como señalamos en nuestro folleto Imperialism, the "Global Economy" and Labor Reformism [El imperialismo, la "economía global" y el reformismo obrero]: "Las firmas llamadas multinacionales o trasnacionales no operan por encima ni independientemente del sistema de estado-nación; más bien, dependen vitalmente de sus estados burgueses nacionales para proteger sus inversiones más allá de sus fronteras de la oposición popular y de los estados capitalistas rivales. De allí que los estados imperialistas deben mantener poderosas fuerzas militares y la correspondiente base industrial doméstica."
Muchas organizaciones que apoyan la movilización de Praga piden un "control democrático" del FMI o del Banco Mundial para mejorar las condiciones de la gente del "Sur Global" (Asia, África y América Latina). El PDS alemán (Partido del Socialismo Democrático) argumenta que el trabajo del FMI y del Banco Mundial debe hacerse más transparente y está por una Organización de las Naciones Unidas genuinamente internacional. Hemos llamado "imperialismo de los derechos humanos" a estas apelaciones a la acción, en nombre de los obreros y de los oprimidos, a los opresores y amos directos imperialistas. No sólo son absurdas, sino que estas apelaciones a que el imperialismo se vuelva de alguna manera más responsable y humanitario, son reaccionarias porque crean ilusiones mortales en que la dictadura de la burguesía en sus adornos "democráticos" pueden de alguna manera ser el agente del cambio social a favor de los obreros y de los oprimidos. Esta mentira ata a los explotados a sus explotadores y traza un callejón sin salida para la lucha social.
La idea de que una Organización de las Naciones Unidas "global" puede actuar a favor de los intereses de la humanidad es una mentira que enmascara los mecanismos económicos del imperialismo capitalista. El imperialismo no es una política basada en "malas ideas", sino que es integral para el funcionamiento del sistema basado en la propiedad privada, la extracción de ganancias y la necesidad del capitalismo de conquistar nuevos mercados. Como explicó Lenin respecto a la antecesora de la ONU, la Liga de las Naciones: "Resultó que la Liga de las Naciones no existe, que la alianza de las potencias capitalistas es puro engaño y que, en realidad, es una alianza de asaltantes, cada uno de los cuales trata de arrebatar algo al otro.... La propiedad privada es un robo, y un Estado basado en la propiedad privada es un Estado de asaltantes que hacen la guerra para el reparto del botín." (Discurso en la conferencia de presidentes de comités ejecutivos de distritos, subdistritos rurales y aldeas de la provincia de Moscú", 15 de octubre de 1920).
La primera intervención de la ONU (1950-53) fue una "acción policiaca" contra los estados obreros deformados norcoreano y chino, masacrando a hasta cuatro millones de corea nos. Una década después, la intervención militar asesina en el antiguo Congo Belga fue dirigida bajo los auspicios de la ONU e incluyó el asesinato del nacionalista de izquierda Patrice Lumumba. En el extremo izquierdo del espectro anarquista aparece un artículo en la "página de internet A-Infos" anarquista, que sobresale entre los constructores de la manifestación de Praga por su aguda oposición a rogarle al enemigo de clase que actúe con moralidad y "cancele la deuda del Tercer Mundo". Llaman a aplastar al FMI y al Banco Mundial, y proponen: "Las demandas directas se colocarán no sobre los apaciguadores y compañía, sino sobre las organizaciones obreras y sus direcciones reformistas para desechar al FMI-Banco Mundial y para cancelar la deuda trillonaria ¡YA!" Pero el mundo no se cambiará mediante consignas lanzadas en una gran manifestación o incluso en una gran huelga, y las direcciones reformistas a las que llaman apoyan al imperialismo capitalista. ¿Cómo llegamos entonces del capitalismo al socialismo? Esa es la pregunta para la cual el anarquismo no tiene respuesta.
La teoría marxista y el modelo de los bolcheviques de Lenin dirigiendo a la clase obrera al poder estatal en la Revolución Rusa de octubre de 1917 es la única solución revolucionaria. Los obreros no pueden tomar la maquinaria del estado capitalista y "reformarla" en el interés de los oprimidos. Deben luchar por el poder, aplastando al estado capitalista y creando un estado obrero –una dictadura del proletariado— que aplastará la resistencia contrarrevolucionaria de los antiguos gobernantes capitalistas. Los bolcheviques de Lenin cancelaron la deuda acumulada por el zar y la burguesía rusa al tomar el poder y negarse a pagarla. Esto fue parte de la perspectiva revolucionaria internacionalista de los bolcheviques; contra el apaciguamiento del imperialismo, lucharon por extender el Octubre ruso a una revolución socialista mundial. Entendieron que no podía construirse el socialismo en un solo país.
Contra los aspectos reaccionarios predicados por los anarquistas tradicionales como Prudhon y de los que hoy hacen eco los "verdes" pequeñoburgueses, de que los trabajadores no deben aspirar al bienestar, sino que deben vivir en una existencia espartana comunal, nosotros los marxistas luchamos por la eliminación de la escasez, por una sociedad donde los trabajadores disfruten los frutos de su trabajo que hoy expropian los capitalistas. Decirle a los trabajadores que "aprieten el cinturón" es, de hecho, el programa del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, mediante las políticas hambreadoras de "austeridad" impuestas a las masas del "Tercer Mundo". En nombre de "defender al medio ambiente", los partidos verdes que están ahora en las coaliciones gobernantes en Alemania y en Francia son aún más agresivos que los socialdemócratas imponiendo la "austeridad" capitalista. Frente a las recientes protestas masivas contra los precios extorsionados del combustible, los verdes franceses se opusieron a la concesión del primer ministro socialista de reducir el impuesto al combustible en un 15 por ciento.
En contraste con el impulso anarquista/verde de detener el avance técnico y reducir el nivel de consumo, nosotros los marxistas tomamos el lado de Big Bill Haywood, un dirigente de los IWW (Obreros Industriales del Mundo, conocidos como los "Wobblies"). Cuando un camarada le reprochó que fumara un buen puro, respondió: "¡Nada es demasiado bueno para el proletariado!" Los marxistas reconocemos que la historia del progreso humano ha sido una lucha por dominar a las fuerzas de la naturaleza. El desarrollo de la agricultura y la domesticación de animales fue una incursión exitosa dentro de la "ecología natural" del planeta, que creó un excedente social, abriendo un camino hacia delante partiendo de la breve y brutal lucha por la subsistencia diaria en la sociedad humana temprana. Para extender a las masas empobrecidas del "Tercer Mundo" todas las cosas de las que gozan los izquierdistas pequeñoburgueses occidentales —electricidad, escuelas, agua limpia potable, medicinas, transporte público, computadoras— se requiere un gigantesco avance en la capacidad industrial y técnica. Ese avance requiere de una revolución internacional victoriosa dirigida por una vanguardia revolucionaria consciente, para hacer consciente a la clase obrera de su misión y para arrebatarla del grillete de los reformistas y seudorrevolucionarios, lacayos del capitalismo.
Es precisamente el servicio leal de los "verdes" nacionalistas burgueses a la clase dominante lo que los lleva a ignorar los más grandes desastres ecológicos del planeta. Así, Joschka Fisher, el ministro verde de asuntos exteriores del IV Reich, apoyó el bombardeo a Serbia de manera vociferante. Los Balcanes están ahora asolados por las cápsulas de uranio residuales y el agua envenenada, y la destrucción de la infraestructura industrial y social moderna significa que la verdadera cuenta de muertos de la guerra de los Balcanes será engrosada por muchos años. Con "verdes" como estos, ¿quién necesita al Doctor Insólito, a I.G. Farben o a la Dow Chemical Company?
De la misma manera, la Guerra del Golfo contra Irak en 1991 destruyó una de las sociedades más avanzadas en la región. Hace diez años, la tasa de mortandad infantil en Irak estaba entre las más bajas del mundo y hoy es la mayor; una sociedad cuya avasalladora mayoría sabía leer y escribir y tenía acceso al servicio médico, ahora muere literalmente de hambre, gracias al bloqueo continuo de la Organización de las Naciones Unidas. Los llamados "izquierdistas" que se opusieron a la guerra devastadora contra Irak contrapusieron las sanciones de la ONU como una alternativa "humanitaria". La LCI se opuso a las sanciones como un acto de guerra que ha matado a más gente que las bombas. El apoyo de la falsa izquierda a los sangrientos crímenes del "imperialismo de los derechos humanos" es la única explicación del estruendoso silencio sobre estas cuestiones en cualquier propaganda oficial para las protestas "anti-globalización" en Seattle, Washington D.C. y Praga. La LCR francesa llamó abiertamente por una intervención militar imperialista en Kosovo bajo el control de la OCSE [Organización para la Cooperación y la Seguridad Europea] o de la ONU (Rouge, 1º de abril de 1999). La LICR (Workers Power) hizo campaña abiertamente por la derrota de las fuerzas serbias ante el ELK, herramienta del imperialismo de la OTAN; compartió una plataforma en Londres con entusiastas del bombardeo de la OTAN y celebró el retiro de las fuerzas serbias, proclamando estúpidamente que "en la secuela de la victoria de la OTAN en Kosovo una situación prerrevolucionaria está madurando" ("La lucha por derrotar a Milosevic en Serbia", 11 de agosto de 1999, declaración de la LICR).
En contraste, la LCI luchó en todas partes por la defensa militar de Serbia contra el imperialismo de EE.UU./ONU/OTAN, sin dar ni un miligramo de apoyo político al chovinista serbio Milosevic, de la misma forma en la que anteriormente luchamos por movilizar al proletariado en la Guerra del Golfo por la derrota del imperialismo y tomamos abiertamente la defensa de Irak (ver la declaración de la LCI sobre la guerra en los Balcanes, abril de 1999 en Spartacist [núm. 30]). Los internacionalistas revolucionarios luchan por la derrota de "su propia" burguesía y por la defensa de las víctimas de la guerra imperialista. La orgía de socialchovinismo de los supuestos izquierdistas es un reflejo directo de su apoyo a los gobiernos europeos que impulsaron la Guerra de los Balcanes. Hace dos años, el SWP británico [el cliffista Socialist Workers Party] hizo una campaña a favor de y se declaró a sí mismo "por encima de la luna" por la elección de Tony Blair, quien era el más grande halcón de la OTAN en Europa. Mientras que posaban a la izquierda en la guerra en los Balcanes contra la cobarde multitud del "pobrecito Kosovo", el SWP mostró su juego en su repugnante apoyo al "Nuevo" Laborismo de Tony Benn, cuya oposición a la guerra estuvo empapada del antiamericanismo chovinista de la "Pequeña Inglaterra". ¡Argüir que los cerdos imperialistas de Europa deben dirigir directamente la guerra en lugar de los estadounidenses difícilmente es un movimiento contra la guerra!
Al extremo derecho de este espectro nacionalista están los fascistas. El año pasado, los nazis alemanes marcharon contra la guerra en los Balcanes con consignas como "¡Ni una gota de sangre alemana por los intereses extranjeros!" El antiamericanismo nacionalista con el que el movimiento europeo contra la "globalización" se empapa profundamente, se transforma en fascismo abierto. Las organizaciones fascistas checas planean montar una provocación para su programa genocida en Praga el 23 de septiembre.
En el crisol de la primera guerra de importancia en Europa en cincuenta años, los falsos "trotskistas" demostraron ser productos en descomposición de la "muerte del comunismo". Hoy compiten por la posición para arrebatar el control del "movimiento antiglobalización". Sólo un tonto puede confiar en que los grupos que ayudaron a llevar a los actuales gobiernos capitalistas europeos al poder puedan ahora luchar contra estos gobiernos, sus bancos e instituciones en el interés de los oprimidos. Lejos de ser una alternativa marxista al anarquismo, los seudotrotskistas son oponentes activos del marxismo revolucionario encarnado en el programa y la prácticas de la LCI.
Las bases materiales del oportunismo y el chovinismo nacional
La ideología burguesa —por ejemplo el nacionalismo, el patriotismo, el racismo y la religión— penetra dentro de la clase obrera centralmente a través de la agencia de los "lugartenientes del capital dentro del movimiento obrero", las burocracias sindicales parasitarias basadas en un estrato superior privilegiado de la clase obrera. Si no son reemplazados por una dirección revolucionaria, estos reformistas dejarán a la clase obrera indefensa frente a los ataques capitalistas y permitirán que se destruya a las organizaciones del proletariado, o las dejarán impotentes al atar crecientemente a los sindicatos al estado capitalista. En su trabajo de 1916, El imperialismo, fase superior del capitalismo, Lenin explicó:
"La obtención de elevadas ganancias monopolistas por los capitalistas de una de las numerosas ramas de la industria, de uno de los numerosos países, etc., da a los mismos la posibilidad económica de sobornar a ciertos sectores obreros, y, temporalmente, a una minoría bastante considerable de los mismos, atrayéndolos al lado de la burguesía de una determinada rama industrial o de una determinada nación contra todas las demás. El antagonismo cada día más intenso de las naciones imperialistas, provocado por el reparto del mundo, refuerza esta tendencia. Es así como se crea el lazo entre el imperialismo y el oportunismo... Lo más peligroso en este sentido son las gentes [como el menchevique Mártov] que no desean comprender que la lucha contra el imperialismo, si no se haya ligada indisolublemente a la lucha contra el oportunismo, es una frase vacía y falsa."
El chovinismo nacional y la cobarde capitulación de los organizadores de un movimiento contra la "globalización" son abundantemente evidentes. Así, los organizadores sindicales de la protesta de Seattle contra la OMC se unieron a las fuerzas anticomunistas de extrema derecha, denunciando el "trabajo esclavizado" en los estados obreros deformados chino y vietnamita. Se arrojó acero chino a la bahía y los letreros proclamaban "Primero la gente, no China". Ilustrando por qué Trotsky describió a la burocracia obrera norteamericana como la herramienta ideal de Wall Street para el dominio imperialista de América Latina, las cúpulas sindicales norteamericanas hicieron una campaña para vetar a los camioneros mexicanos de trabajar en EE.UU. No por nada, en América Latina la AFL-CIO es popularmente conocida como la "AFL-CIA". ¡Increíblemente, la Rifondazzione Comunista italiana y los seudotrotskistas del agrupamiento Proposta sostienen a la "dirección" de la AFL-CIA como un modelo a imitar para los trabajadores europeos (véase Proposta núm. 27, enero de 2000)!
Antes de Praga, el SWP británico trabajó poderosamente en la promoción de una manifestación sindical laborista en defensa de salvar los empleos británicos de la fábrica automotriz Rover. Esta manifestación fue un mar de banderas inglesas y de virulento chovinismo antialemán que pone a los obreros británicos contra los alemanes y ata a los primeros a la clase dominante británica. Consignas como "La Gran Bretaña ganó dos guerras mundiales—ganemos la tercera" dan una probada del veneno. Después de lo sucedido en Rover, el SWP se enterró en una campaña a favor de Ken Livingstone a la alcaldía de Londres; un político laborista que fue un vociferante exponente del terror imperialista contra Serbia y desató a la fuerza policiaca en casa. Cuando los manifestantes anarquistas profanaron irreverentemente los símbolos del imperialismo británico en una protesta del Día del Trabajo en Londres, el SWP se alejó por temor de avergonzar a su candidato a la alcaldía de Londres, el "Rojo" Ken Livingstone. Livingstone endosó la represión policiaca a los manifestantes del Día del Trabajo, muchos de los cuales continúan languideciendo en prisión o enfrentan cargos.
En Francia, José Bové dirige masas en protesta contra McDonald’s y las incursiones de la comida rápida norteamericana dentro del pala dar francés. Nuestro interés es organizar a las fuerzas laborales terriblemente mal pagadas en estas cadenas de comida rápida, sin importar cuál sea su propiedad nacional o su "cuisine". Además, si las preferencias culturales o culinarias son sinónimo de "imperialismo"; entonces, para las pocas luces de Bové, mejor preocupémonos por los italianos, porque la gente adora la pizza y ahora se vende en todas partes desde las Islas Aleutianas hasta el Amazonas. ¡¿O fue "imperialismo" cuando una máquina particular alemana, o sea, la imprenta, conquistó el mundo e hizo posible la alfabetización masiva?!
Hablando más en serio, el chovinismo nacional y el oportunismo de las cúpulas obreras de la falsa izquierda envenenan la conciencia de clase y la solidaridad entre los obreros al fomentar las divisiones religiosas, nacionales y étnicas. En años recientes, esto ha alcanzado un grado febril en el frenesí antiinmigrante. Esto amenaza la unidad y la integridad del proletariado como clase para resistir los ataques de los capitalistas y su estado. Como se señaló en la declaración de principios de la LCI (Spartacist [edición en español] núm. 29, otoño-invierno de 1998):
"El capitalismo moderno, es decir, el imperialismo, que alcanza todas las regiones del planeta, en el curso de la lucha de clases y conforme la necesidad económica lo exige, introduce al proletariado por sus estratos más bajos nuevas fuentes de mano de obra más barata, principalmente inmigrantes de otras regiones del mundo, más pobres y menos desarrolladas; trabajadores con pocos derechos que son considerados más desechables en tiempos de contracción económica. Así, el capitalismo, en forma continua crea estratos diferentes entre los obreros; mientras, simultáneamente, amalgama obreros de muchas tierras diferentes."
En el acuerdo Schengen, las potencias europeas cerraron sus fronteras a los inmigrantes, muchos de los cuales huyeron de la destrucción contrarrevolucionaria de Europa Oriental. Las políticas racistas antiinmigrantes de los socialdemócratas actualmente en el gobierno hacen eco a la demagogia de los nazis de "el barco está lleno" y ciertamente alimentan el terror fascista. Mientras tanto, los gobiernos socialdemócratas de frente popular a lo largo de Europa (gobiernos de coalición que involucran a partidos obreros reformistas y a partidos burgueses) arrullan peligrosamente a los obreros con ilusiones parlamentarias de que los socialdemócratas, cuyas propias políticas han pavimentado el camino a los fascistas, "prohibirán" a los fascistas. Tales prohibiciones han servido históricamente sólo para retocar la imagen de la misma burguesía que recurre al fascismo cuando ve amenazado su dominio. Históricamente, tales prohibiciones contra los "extremistas" se han utilizado contra la izquierda, no contra la derecha. En Alemania, en el periodo inmediato de la posguerra, en 1952, se prohibió un pequeño partido neonazi para retocar cosméticamente las credenciales "democráticas" de los herederos del III Reich, quienes reconstruyeron a la Alemania capitalista bajo los auspicios del imperialismo estadounidense. El verdadero propósito fue "justificar" una prohibición constitucional contra el Partido Comunista Alemán en 1956. Exigimos: ¡Plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes! ¡Ninguna con fianza en el estado burgués! ¡Por movilizaciones obreras y de minorías para detener a los fascistas!
El partido es el instrumento de la revolución socialista
El partido leninista es el instrumento para llevar la conciencia revolucionaria al proletariado, para organizar las luchas proletarias y guiarlas a la consolidación victoriosa en una revolución socialista. Un partido revolucionario debe luchar contra todos los casos de injusticia social y contra todas las manifestaciones de opresión. Es central a nuestra tarea el combatir todos los casos de opresión a las mujeres y "toda la antigua basura" que ha regresado con el oscurantismo religioso, los ataques contra los derechos al aborto y el fanatismo antigay. Soldar la audacia de la juventud al poder social del proletariado es crucial a la lucha por una nueva sociedad socialista.
Nuestro objetivo es una dirección revolucionaria cuyos cuadros deben probarse y entrenarse en la lucha de clases. El camino hacia delante es que las ahora pequeñas fuerzas adheridas al programa de Lenin y Trotsky forjen partidos con la experiencia, la voluntad revolucionaria y la autoridad entre las masas para dirigir revoluciones proletarias exitosas. Nada menos que una IV Internacional trotskista reforjada será suficiente para la tarea de dirigir a los obreros y a los oprimidos a la victoria del socialismo mundial. No tenemos ilusiones en que éste será un camino fácil y reconocemos que la posesión de la tecnología para un holocausto nuclear por una clase dominante irracional y genocida acorta las posibilidades: no queda mucho tiempo.
Nos guiamos por el programa y las prácticas del comunismo auténtico. Como escribió Trotsky en "La agonía del capitalismo y las tareas de la IV Internacional" (1938):
"Mirar la realidad de frente, no ceder a la línea de menor resistencia; llamar al pan pan y al vino vino; decir la verdad a las masas, por amarga que sea; no tener miedo de los obstáculos; ser exacto tanto en las cosas pequeñas como en las grandes; basar el programa propio en la lógica de la lucha de clases; ser audaz cuando llega la hora de la acción: tales son las reglas de la IV Internacional."
¡Únete a la Liga Comunista Internacional!
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/PRAGUE.HTM
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2015.10.06 12:54 qryq Los yihadistas huyen hacia Turquía y Jordania.

Ofensiva devastadora rusa contra el Estado Islámico en Siria causando una desbandada. Irak también solicita la ayuda rusa cuya aviación empezará en los próximos días.
Los aviones rusos han realizado nuevos bombardeos contra las posiciones del Estado Islámico en Siria, cuyos videos ha publicado en su cuenta de YouTube el Ministerio de Defensa de Rusia. El primer registro muestra el ataque aéreo contra el depósito de municiones de los terroristas en la ciudad de Tell Bisa, en la provincia de Homs.
Una serie de explosiones indica que la bomba alcanzó el objetivo y provocó la detonación de un gran número de municiones. <>, reporta el Ministerio de Defensa ruso.
La segunda grabación refleja el bombardeo contra los vehículos militares del Estado Islámico que los yihadistas trataban de esconder en un bosque cerca de la ciudad de Idlid. Según el Ministerio, el ataque fue realizado después de que se confirmara la información sobre la presencia de los terroristas en esta zona.
Lunes negro para el Estado Islámico: Rusia destruye la base donde se ocultaban importantes cabecillas terroristas
Las Fuerzas Aéreas rusas han llevado a cabo un ataque contra diez instalaciones del Estado Islámico en la provincia siria de Aleppo. Según informa el ministerio de Defensa ruso, varios edificios donde se escondían mandos militares del EI han sido destruidos.
Según reporta el portavoz oficial del Ministerio ruso de Defensa, general Igor Konashenkov, en el ataque aéreo realizado el domingo en la noche por aviones rusos Su-34 han sido destruidas 10 instalaciones, 20 tanques Т-55 y 10 vehículos de combate del grupo terrorista.
Durante la jornada del lunes los cazabombarderos rusos han seguido atacando las instalaciones del EI situadas cerca de la ciudad de Idlib en la provincia siria de Aleppo que previamente habían sido identificadas por la inteligencia militar rusa.
Asimismo los cazabombarderos rusos atacaron dos depósitos de municiones del Estado Islámico en las afueras de la ciudad de Tadmor en la provincia siria de Holms.
Según ha informado el general Igor Konashenkov a la agencia de noticias TASS, las aeronaves rusas emplazadas en la base aérea de Jmeimin han llevado a cabo 15 misiones de combate aéreo en Aleppo este lunes.
Destruidos por completo tres centros de mando del EI
Aviones rusos han atacado en las pasadas 24 horas nueve objetivos del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Siria, informó el portavoz del Ministerio ruso de Defensa, mayor general Ígor Konashénkov. <>, dijo a los periodistas.
Precisó, en particular, que la aviación rusa ha destruido tres puestos de mando de los yihadistas (en las provincias sirias de Hama y Latakia y cerca de la ciudad de Al Rastan), dos almacenes de municiones y un nudo de comunicaciones del EI en la provincia de Homs, un almacén y tres piezas de artillería en la provincia de Idlib.
Además, agregó el representante del Ministerio, los aviones rusos detectaron y destruyeron por completo unas 30 unidades de maquinaria automotriz y blindada, incluidos tanques T-55 capturados al Ejército sirio, en una base camuflada del EI en las afueras de la ciudad de Idlib.
Los aviones de ataque rusos Su-34, Su-24M y Su-25 han salido 25 veces desde la base aérea de Hmeymim en Siria.
Konashénkov destacó que todos los ataques rusos tienen como objetivo <.
La Fuerza Aérea rusa ha realizado nuevos ataques en Siria contra las posiciones del Estado Islámico destruyendo nueve objetos de la infraestructura del grupo terrorista en 24 horas, informa el Ministerio de Defensa de Rusia.
Bombarderos tácticos Su-24 continúan ofensiva contra el Estado Islámico en Siria
Tanto en el día como en la noche los cazabombarderos de la Fuerza Aérea de Rusia sobrevuelan el espacio aéreo de Siria con el objetivo de asestar golpes contra objetivos del Estado Islámico en el marco de la operación antiterrorista que Moscú lleva adelante en coordinación con Damasco.
La noche de este domingo en la Base Aérea de Hmeymim, cerca de la localidad siria de Latakia, fueron vistos cazas rusos Su-24 aterrizando y despegando, informa la agencia de noticias Ruptly, que publica un video de estas aeronaves de combate en acción.
El Sukhoi Su-24 es un bombardero táctico supersónico biplaza y bimotor, con ala geométrica variable, que permanece en servicio desde la antigua Unión Soviética. Este avión fue diseñado para lanzar ataques aéreos en condiciones climáticas adversas en el día y la noche y destruir objetivos terrestres y marítimos incluso en altitudes bajas.
Es el único caza de esta clase en el mundo que cuenta con estas características.
Más de 3.000 yihadistas huyen ante el temor del avance del Ejército sirio
Más de 3.000 combatientes de los grupos yihadistas Estado Islámico, Frente Al Nusra y Jaish al Yarmouk han huido de Siria hacia Jordania ante el temor de una ofensiva a gran escala por parte del Ejército sirio.
<>, ha declarado una fuente militar a RIA Novosti.
Según la fuente, el Ejército sirio realizó ataques el pasado domingo contra posiciones del Estado islámico y el Frente Al Nusra en las afueras de la capital siria, Damasco, y en las provincias de Deir Ezzor y Homs, así como cerca de la ciudad de Palmira. Concretamente, en Deir Ezzor resultaron muertos unos 160 combatientes mientras que en Homs y Palmira perdieron la vida al menos 17 terroristas.
En la mañana del lunes, helicópteros de la Fuerza Aérea siria lanzaron panfletos en el sur de la provincia de Hama, invitando a los terroristas a rendirse y advirtiendo a la población civil sobre el inicio de una importante operación militar. Los folletos lanzaron sobre los asentamientos de los territorios de Rastán y Talbiseh, actualmente controlados por el Estado Islámico y el Frente Al Nusra.
Terroristas de Idleb retiran fuerzas y equipos y huyen hacia la frontera turca
El Ejército ruso ha bombardeado en estos últimos días las posiciones de los grupos takfiris EI y el “Ejército de la Conquista”, liderado por el Frente al Nusra (la rama siria de Al Qaida), en diversas partes de Siria, causando graves daños muy fuertes a todos estos grupos.
De ahora en adelante, la capacidad de las milicias takfiris de llevar a cabo ataques terrestres contra las posiciones del Ejército sirio se verá tremendamente reducida habida cuenta de la destrucción de sus cuarteles generales, depósitos de armas, vehículos blindados etc.
Según el canal Al Mayadin, los ataques rusos han obligado a los grupos terroristas a transferir sus depósitos de armas y municiones hacia las regiones que se encuentran en la frontera con Turquía, uno de los principales patrocinadores del terrorismo en Siria. Centenares de camiones han sido vistos dirigiéndose hacia los puntos fronterizos, señala el canal.
En estos últimos días, aviones rusos han llevado a cabo más de 100 ataques contra cuarteles generales y depósitos de municiones y armas en Jan Shaijun, Maaret al Numan, Yanal al Zawiyet, Ariha, Salama, el Aeropuerto de Tabakat y otros lugares, lo cual ha impedido que los grupos armados puedan reorganizar sus filas.
Por su parte, el periódico Al Safir ha confirmado este éxodo de los grupos terroristas presentes en Idleb hacia la frontera turca después de la destrucción de gran parte de sus equipos militares y sus posiciones en el norte de Siria.
Para el experto militar sirio Turki Hassan, los ataques rusos serán seguidos de una ofensiva terrestre realizada por el Ejército sirio. Los aviones rusos ayudarán a las fuerzas gubernamentales durante su próximo avance en la planicie de Al Gab, al noroeste de la provincia de Hama, indican diversas fuertes.
Por otro lado, el periodista Murtaza Hussein, ha señalado, refiriéndose a fuentes conocedoras del tema, que el Servicio de Inteligencia turco (MIT) ha ayudado a 150 líderes de los grupos armados que se hallaban repartidos por Hama, Idleb y Alepo a huir a Turquía.
Los líderes escaparon siguiendo las instrucciones de la Inteligencia turca después de que se extendieran los rumores de una ofensiva inminente del Ejército sirio en las tres provincias y los fuertes ataques aéreos rusos en ellas. Esto ha contribuido a incrementar la confusión en las filas terroristas.
Rendición de casi un millar de militantes armados en Deraa
Los ataques rusos continúan teniendo un impacto devastador sobre los militantes sirios. Más de 450 miembros del llamado “Ejército Sirio Libre” se rindieron el pasado fin de semana en la provincia sureña de Deraa y otros 250 que eran buscados por las autoridades sirias se entregaron también a las Fuerzas Armadas sirias.
Las fuentes indicaron el sábado que un miembro del primer grupo había transmitido un mensaje a las autoridades que detallaba específicamente su intención de rendirse al Ejército si se concedía una amnistía a sus miembros.
Las fuerzas sirias dentro de la capital provincial de la provincia de Deraa se vieron sorprendidas por la enorme cantidad de militantes del ESL que se estaban preparando para rendirse a cambio de la amnistía. Las autoridades aceptaron su concesión y ésta quedó formalizada en un acto donde participaron casi un millar de rendidos al que acudió el gobernador de la provincia de Deraa.
La mayor parte de estos combatientes habían tomado las armas y luchado contra el Ejército sirio durante años en varios frentes hasta que se convencieron de la inutilidad de continuar una guerra sin perspectivas, especialmente dado que Siria se ha convertido ya en un conflicto internacional y ellos han comprobado que eran manejados como simples peones de los juegos políticos de varios países extranjeros como Arabia Saudí, Qatar, Turquía y algunos estados occidentales en contra de Siria.
Los rendidos entregaron a las autoridades sus equipos militares y armas, incluyendo cientos de Kalashnikov, lanzagranadas y misiles antitanque Kornet además de materiales para la fabricación de explosivos, morteros y obuses.
Se trata de uno de los mayores procesos de reconciliación en el país y ha servido para desmantelar brigadas enteras de militantes armados.
La ciudad de Deraa, situada en al profundo sur, fue en su día la “capital de la Revolución” y se ha convertido hoy en un símbolo de la reconciliación nacional mediante los acuerdos de rendición de los militantes como los mencionados anteriormente.
El jueves también, unos 70 militantes se rindieron en Damasco, Homs, Deraa e Idleb.
En los últimos meses, el número de hombres armados que se han rendido a las autoridades se ha incrementado debido a los avances del Ejército sirio en sitios estratégicos, lo cual ha le permitido cortar las rutas de suministro de los militantes y obligarles así a rendirse o morir. Este proceso se ha acelerado tras el inicio de las operaciones rusas en Siria y es considerado por los expertos como crucial para poner fin a la guerra en el país.
Irak da luz verde para que pilotos rusos combatan al Estado Islámico en su territorio
El primer ministro iraquí dijo que no se opone a que las Fuerzas Aeroespaciales rusas realicen ataques contra las posiciones del Estado Islámico en Irak.
Haider Jawad Kadhim al Abadi ha enviado una carta a Moscú solicitando el apoyo de la aviación rusa, escribe la agencia de noticias TASS, que cita las palabras del mandatario iraquí al canal Al Jazeera.
Al Abadi no tiene ninguna objeción a la actuación por parte de Rusia de ataques aéreos contra las posiciones del Estado Islámico en Irak previa coordinación con su Gobierno. El primer ministro también dijo que <>.
Actualmente las Fuerzas Aéreas rusas están llevando a cabo su operación contra el Estado Islámico en territorio de Siria después de que el Gobierno de Damasco solicitara ayuda militar a Moscú.
Comienza la ofensiva terrestre del Ejército sirio en el norte de Homs
El Ejército Árabe Sirio (EAS) - en coordinación con las Fuerzas de Defensa Nacional (FDN) y el Partido Nacional Sirio (PSNS) - ha comenzado su asalto a la llanura de Al-Rastan al norte de Homs, atacando a los rebeldes islamistas de Jabhat Al-Nusra y al Ejército Libre Sirio con una multitud de proyectiles de mortero y cohetes desde sus posiciones en Jabourin y Kafr Nan.
Mientras las fuerzas armadas sirias atacaron a los rebeldes islamistas, la Fuerza Aérea Rusa ha continuado su campaña aérea concentrándose en las ciudades de Al-Rastan y Talbieseh controladas por al-Qaeda. Esta campaña aérea se ha intensificado el domingo por la mañana, pues la Fuerza Aérea Rusa ha golpeado a los rebeldes islamistas con media docena de ataques aéreos.
Jugando un papel integral en esta ofensiva, el objetivo principal de la Fuerza Aérea Rusa es debilitar las defensas de Jabhat Al-Nusra en Talbieseh y Al-Rastan; esta es una de las razones por la que la Fuerza Aérea de Rusia ha seguido bombardeando esta zona controlada Al-Qaeda con ataques aéreos repetidos, mientras que sus aliados de las fuerzas armadas sirias preparan un asalto a gran escala.
La ofensiva al norte de Homs es un esfuerzo militar imperativo para las fuerzas armadas sirias debido a que las llanuras de Al-Rastan se encuentran justo al sur del Aeropuerto Militar de Hama y la capital provincial de la gobernación de Homs.
Rusia bombardeará los centros económicos de EIIL en Siria
Las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia lanzarán bombardeos contra los centros económicos del grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe) en Siria, informan fuentes rusas.
En estos momentos, Daesh tiene bajo control un área más grande que el Reino Unido y dispone de alrededor de 7 mil millones de dólares en reservas, ha detallado Sputniknews
De este modo, el Kremlin intenta reducir los ingresos de esa banda takfirí que, según evidencias, es el grupo terrorista más adinerado de la historia.
Recuerda que Daesh vende petróleo robado de Irak y Siria a compradores en Turquía y así consigue gran parte del capital que necesita para comprar armas y pagar los sueldos de sus integrantes.
Por esta razón, asegura dicho medio informativo, Moscú tendrá como objetivos las rutas de tránsito desde donde la banda takfirí transporta el petróleo a la frontera con Turquía, cortando el acceso del EIIL a una parte considerable de sus ingresos.
Los ataques rusos que comenzaron el miércoles a petición —por escrito— del presidente sirio, Bashar al-Asad han conseguido destruir varias posiciones de Daesh como puestos de mando, depósitos de armas y bases de entrenamiento.
La Flota rusa prepara ataques desde el Mediterráneo con misiles de crucero
La Fuerza Aérea Rusa está ocupada llevando a cabo numerosos ataques aéreos alrededor de Siria, dejando algunas zonas vulnerables a los ataques de los rebeldes islamistas, tanto Jabhat Al-Nusra como el Estado Islámico (ISIS). Esto ha creado la necesidad de la marina rusa de intervenir en este conflicto por primera vez desde que llegó a Tartus.
Recientemente, la armada rusa ha posicionado tres buques de guerra en la costa de Latakia en anticipación para su masivo asalto de misiles de crucero que es probable que ocurra en los próximos días, mientras las fuerzas sirias y sus aliados se acercan a las llanuras de Al-Ghaab Llanuras en la gobernación de Hama, bajo control de Jaysh al-Fateh.
La marina rusa jugará un papel imprescindible en contra de las fuerzas rebeldes islamistas, mientras se prepara para bombardear numerosos sitios en el campo occidental de Siria que consideren una amenaza para la soberanía del país y las fuerzas armadas sirias que protegen a Siria de las numerosas facciones de rebeldes islamistas amenazando su control en todo el país.
Según una fuente del ejército sirio en Latakia, los buques de guerra rusos se pueden ver desde las orillas de la capital provincial. Esto fue confirmado por más de una fuente en la provincia - la fuente agregó que la Armada rusa ha preparado sus misiles de crucero de largo alcance para ser disparado en el país desde el Mar Mediterráneo.
El Estado Islámico comienza una retirada general
El Estado Islámico (ISIS) está siendo atacado desde el aire, por los numerosos aviones de combate de la Fuerza Aérea Rusa que están patrullando los cielos del este de Siria. En cuestión de 48 horas, el ISIS ha sido golpeado por la Fuerza Aérea Rusa dentro de la capital de la provincia de Al-Raqqa y sus alrededores por lo menos 25 veces por día. Los ataques aéreos apuntan a lugares imprescindibles que no habían sido tocados por la Coalición encabezada por Estados Unidos. Estos incluyen el Aeropuerto Militar de Tabqa y el Hospital Nacional de Tabqa - principal base militar y sede del ISIS en Al-Raqqa.
Con ningún lugar para escapar dentro de Siria, la banda terrorista se ha visto obligada a huir hacia zonas más seguras fuera del país; esto fue confirmado por los hombres de las tribus Shaytat en el campo oriental de la gobernación de Deir Ezzor.
El Estado Islámico hace volar el Arco del Triunfo en Palmira
Militantes de la organización terrorista Estado Islámico han hecho saltar por los aires el Arco del Triunfo, un monumento importante de la ciudad de Palmira, que contaba con 2.000 años, informó el jefe de antigüedades de Siria.
Maamoun Abdulkarim dijo a Reuters que fuentes en Palmira habían confirmado que el Arco de Triunfo, una joya de la exquisita colección de ruinas en la ciudad oasis, fue volado por los terroristas.
<>, indicó Abdulkarim.
<>, añadió.
Militantes islámicos volaron templos en el sitio del Patrimonio Mundial de la era romana, controlado por el Estado Islámico desde que Palmira dejó de estar bajo el control del Ejército sirio en mayo pasado y destruyeron otros monumentos y edificios históricos.
Los arqueólogos destacan que la razón principal por la que los terroristas del Estado Islámico están eliminando de la faz de la Tierra grandes monumentos de la historia antigua en Siria e Irak es ganar cantidades enormes de dinero por estas reliquias únicas.
Los que amparan y apoyan el terrorismo: Estados del Golfo planean “una respuesta militar” tras la operación rusa en Siria
El lanzamiento de la operación antiterrorista en Siria por parte de Rusia "ha enfurecido" a los países de la región que tienen la intención de alcanzar el derrocamiento del presidente legítimo del país árabe, Bashar al Assad, publica la prensa occidental. Algunos analistas creen que Arabia Saudita, Catar y Turquía pueden aumentar su ayuda militar a los grupos de la oposición siria.
Según el diario británico 'The Guardian', las potencias regionales con eficacia <>.
Hasta después del inicio de los bombardeos rusos de los territorios controlados por el Estado Islámico, esos países han dejado claro que permanecen comprometidos con el derrocamiento de Al Assad. <>, advirtió el ministro de Exteriores saudita, Adel Al-Jubeir, unas horas antes de las primeras operaciones de la Fuerza Aérea rusa.
<>, opina Julien Barnes-Dacey, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.
Analistas estiman que Riad ha centrado su apoyo a los rebeldes en el sur de Siria, mientras que Turquía y Catar han respaldado a los rebeldes del norte, incluyendo las milicias islamistas conservadoras como el grupo Ahrar al Sham, vinculada con el Frente al Nusra. <>, dice el analista regional Ali Bakeer.
No obstante, la situación en estos países se ve afectada por varios factores. El apoyo de Turquía ha sido obstaculizado por las tensiones internas por el caso de los kurdos. Arabia Saudita y Catar ya están involucrados en "una guerra costosa y sangrienta en Yemen, que puede limitar tanto sus recursos militares como financieros".
The Daily Star: ‘Putin enviará 150 mil soldados a Siria para recuperar Al-Raqa’
El presidente ruso, Vladimir Putin, pretende poner en marcha una gran misión para recuperar el control de la ciudad de Al-Raqa, en el norte de Siria. En el marco de este plan, Moscú quiere desplegar 150 mil soldados en dicha ciudad, el feudo del grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe), ha revelado este domingo el diario The Daily Star.
Es muy claro que Rusia quiere barrer el norte del país (Siria), teniendo (bajo control) Al-Raqa y los recursos de petróleo y gas alrededor de (la ciudad de) Palmira”, dice una fuente citada por The Daily Star.
Citando a una fuente anónima, The Daily Star explica que <>, en la provincia de Homs.
La fuente agrega que para lograr este objetivo sería “vital” expulsar a Daesh de Al-Raqa, a la que ha considerado como “capital” (de facto) de la banda takfirí.
La agencia rusa de noticias Sputniknews anunció el domingo que las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia lanzarán bombardeos contra los centros económicos del EIIL en Siria para reducir los ingresos de esa célula.
Buzaina Shaaban, asesora política del presidente de Siria, Bashar al-Asad, ha defendido este domingo en una entrevista con BBC las operaciones militares rusas en su país contra los terroristas.
<>, ha subrayado Shaaban para luego recordar que además del EIIL, hay otros grupos armados que operan en Siria como Frente Al-Nusra, que es catalogado como "terrorista" según la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Respecto a la insistencia de EE.UU. en que la oposición en Siria se divide a "extremistas" y "moderados", ha opinado que la Administración de Al-Asad está lista a dialogar con aquellas partes que no se hayan alzado en armas contra el Gobierno y la nación sirias.
¿Cuáles son las misiones del Centro de Coordinación de Bagdad?
La cooperación entre Rusia, Irán, Iraq y Siria ha crecido rápidamente desde la apertura del Centro de Coordinación de Bagdad, o “célula de Bagdad”, que ha supuesto un reforzamiento de la cooperación militar y de inteligencia entre los cuatro países. La primera misión del centro es la de recopilar datos de inteligencia sobre el EI y otros grupos terroristas para guiar la campaña de ataques aéreos de Rusia y Siria contra los terroristas en el territorio de esta última y también la campaña que lleva a cabo Iraq contra el EI en su propio territorio.
El centro fue abierto poco antes del inicio de los ataques aéreos de Rusia en Siria dentro del marco de lo que ha sido llamado como la Alianza de 4+1 (Los cuatro países mencionados más Hezbolá).
El centro recopila datos de inteligencia sobre los grupos terroristas, principalmente el EI, como su estructura organizativa, número de miembros, y armamento así como su expansión territorial, formas de aprovisionamiento y obtención de apoyo logístico etc. También decide qué armas y operaciones son las más indicadas para atacar a estos grupos. El centro recoge y analiza la información y luego la transmite a los centros políticos y militares de los países miembros.
También proporciona asistencia directa a las operaciones militares de los estados miembros contra el terrorismo.
El Centro está localizado en el Ministerio de Defensa de Iraq, en la Zona Verde de Bagdad, y está integrado por seis representantes de cada país. En él, participan miembros de los Guardianes de la Revolución de Irán, del Ejército y las Fuerzas de Movilización Popular de Iraq y representantes de los Ejércitos sirio y ruso.
Según Serguei Koralenko, el representante ruso en el Centro de Información de Bagdad, dijo en una entrevista con RT que la principal misión del Centro es la de detectar los centros de mando y posiciones del EI y otros grupos terroristas con el fin de incrementar la calidad y efectividad de los ataques.
El Centro podría también coordinar posibles ataques rusos contra el EI en Iraq, en el caso de que los gobiernos ruso e iraquí así lo decidan. El primer ministro iraquí, Haider al Abadi, ha solicitado a Moscú expresamente que lleve a cabo otra campaña aérea en su país. Existe preocupación en Iraq de que los bombardeos rusos en Siria lleven a un éxodo de terroristas del EI hacia las zonas de Iraq que controlan. Esta posibilidad ya se está produciendo con el traslado de miembros del grupo desde Raqqa, en Siria, a Mosul, en Iraq.
El objetivo del centro es, este sentido, el de cortar las comunicaciones y vías de aprovisionamiento entre los miembros del EI en Siria y sus homólogos en Iraq y coordinar las operaciones para debilitar, y luego eliminar, al grupo en ambos países. Esto requiere ataques aéreos contra las rutas y los convoyes de los terroristas. El objetivo es destruir al EI al mismo tiempo en ambos países.
Cabe señalar que el centro está abierto a la presencia de otros países que deseen participar en el objetivo común de la lucha contra el terrorismo y el fomento de la paz y estabilidad en Oriente Medio.
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2015.03.17 11:20 qryq Francia y Alemania miran al Este (y 2)

Espacio Económico Común versus TTIP y TPP
Estados Unidos quiere ser el centro de gravedad de Eurasia. Y tiene el temor de que la UE podría eventualmente inclinarse en la dirección del "Espacio Central" e integrarse a Rusia y a la UEE.
Las tensiones que Washington está acumulando deliberadamente en Europa son un intento de distanciar a la UE de Moscú; esto le permitiría continuar en la construcción del imperio estadounidense en Eurasia, la versión washingtoniana de un moderno "Gran Juego". Incluso la advertencia de Brzezinski sobre el resurgimento del "Espacio Central" (Rusia más el espacio post-soviético) se refiere a la zona unificada que se convertiría en una <> y no precisamente <>, es decir, una amenaza militar para la paz mundial.
Washington pretende que la periferia occidental (euroatlántica) y la periferia oriental (Asia-Pacífico) se integren mediante el Tratado de Asociación e Inversión Comercial Transatlántico (TTIP, por sus siglas en inglés) y el Tratado de Asociación Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés). La UEE y cualquier pensamiento de un Espacio Económico Común son una amenaza para la fusión de esas regiones con Estados Unidos. Es por eso que EEUU no puede tolerar un "Espacio Central" independiente y asertivo, ni, por la misma razón, un "Reino Central" independiente y asertivo. De ahí la demonización y el señalamiento mediático de los que son objeto Rusia y China: Moscú está en el centro de atención mediante la desestabilización inducida en Ucrania (también mediante una ola de rusofobia); al mismo tiempo, los dardos se dirigen hacia Pekín mediante el llamado "giro (militar) hacia Asia". Esto se está dando mientras EEUU continúa desestabilizando Oriente Medio (es decir, "el Sur").
Mientras Bruselas tenía sus propias razones para acelerar sus conversaciones con Washington por el TTIP, los temores de una integración eurasiana avivaron la sensación de urgencia de los Estados Unidos para llevar a término las negociaciones por el TTIP de modo de solidificar su influencia sobre la UE. Las sanciones (guerra económica) contra la economía de Rusia, la caída del precio del petróleo y gas, y la depreciación del rublo en Rusia son también otras tantas caras del cubo de Rubik.
El Espacio Económico Común es una aspiración conducente a una zona de comercio de ámbito eurasiano. El interés por el Espacio Económico Común viene dado porque Moscú y sus socios de la UEE lo ven como un marco en el que poco a poco se incorporarían otras regiones eurasianas. El segundo en el Ministerio de Asuntos Exteriores, Vasily Nebensya, confirmó todo esto a la agencia de noticias TASS en una entrevista publicada el 31 de diciembre de 2014. Nebensya le dijo a TASS que Moscú tiene en vista el objetivo a largo plazo de una cooperación UE-UEE en Eurasia "sobre la base de un espacio común desde el Atlántico hasta el Pacífico".
Cualquier acuerdo comercial entre la UE y la UEE no solo sería el primer paso hacia un Espacio Económico Común sino también el embrión de una zona de ámbito eurasiano con el potencial de incluir el Acuerdo de Libre Comercio Centro Europeo (CEFTA, por sus siglas en inglés), la Asociación por la Cooperación Regional del Sur de Asia (SAARC, por sus siglas en inglés) y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés). La posibilidad es el surgimiento de un bloque independiente compartimentado.
Desde una perspectiva rusa, en lugar de priorizar el TTIP con EEUU, para UE tendría más sentido la creación de un marco de cooperación con la UEE. Esta apreciación ha sido reflejada por el embajador ruso ante la UE, Vladimir Chizhov, quien en una entrevista a Eu Observer publicada el 2 de enero pasado dijo que Moscú quería contactos entre la UE y la UEE tan pronto como fuera posible, y que las sanciones de la UE contra Rusia no impedirían el diálogo y el contacto entre ambos bloques. <>, explicó en la entrevista el embajador Chizhov mientras describía <> Tal y como preguntaba persusivamente, la cuestión en la que se debe pensar es esta: <<¿creéis acaso que es inteligente gastar tanta energía política en una zona de libre comercio con Estados Unidos mientras tenéis socios más naturales al lado mismo de vuestra casa?>>.
¿Está Despertando la Unión Europea?
La pregunta de Chezhov no ha caído en oídos sordos. La misma pregunta se están haciendo en varias capitales de la UE. Los líderes de las potencias europeas están dándose cuenta de que Estados Unidos está provocando un conflicto con Rusia, y que Washington pretende que sean los europeos quienes peleen y dilapiden recursos que debilitarían tanto a la UE como a Moscú para beneficio de Washington. Países más pequeños de Europa se han hecho oír sobre esta cuestión mientras que los más grandes han sido más lentos para darse cuenta de ella.
Grecia se negó a alienarse cuando la UE dio a conocer el 24 de enero pasado una declaración de condena a Rusia por el estallido de combates en la ciudad de Mariupol, Ucrania del Este. Atenas rechazó condenar a Moscú y lamentó que la UE actuara antidemocráticamente y no respetara sus propios procedimientos pidiendo el consenso de los Estados miembros antes de publicar una declaración en nombre de todos ellos. En lugar de enfrentarse con Rusia, el Gobierno griego busca lazos más estrechos con Moscú.
La visita del presidenete Putin a Budapest en feberero de 2015 alborotó las plumas de la UE y EEUU. Hungría había alzado la voz para oponerse a las sanciones estadounidenses contra Rusia. Esto había escandalizado a algunos en Washington y en la Comisión Europea. Incluso se eprodujo un conflicto diplomático entre Budapest y Washington cuando el senador estadounidense John McCain llamó <> al primer ministro húngaro Viktor Orban porque en 2014 Hungría se negó a romper sus vínculos con Rusia.
Mientras se conjeturaba sobre la posibilidad de que Hungría fuera utilizada como "policía bueno" para regatear con Moscú, el 20 de octubre de 2014 Estados Unidos se excedió y prohibió la entrada en territorio estadounidense de miembros del gobierno húngaro. A pesar de que la UE está obligada a reaccionar colectivamente si cualquier país miembro es castigado con sanciones diplomáticas, Bruselas no respondió a Washington.
El presidente de Chipre, Nicos Anastasiades se unió a la sublevación contra Bruselas y Washington visitando Moscú incluso firmaron un acuerdo que permite el uso de puertos chipriotas a los barcos de la armada rusa.
Alemania y Francia -una vez más llamados sarcásticamente "la vieja Europa" por el jefazo del Pentágono Donald Rumsfeld- también están dudando. Las diferencias franco-alemanas con EEUU aparecieron en la Conferencia de Seguridad de Munich en el hotel Bayerischer Hof cuando la canciller alemana, Angela Merkel, contradijo a los delegados de EEUU e Inglaterra en relación con una solución militar en Ucrania. En este contexto, París y Berlín hicieron un refrito de la propuesta de paz original del Kremlin e iniciaron conversaciones diplomáticas con Moscú.
Casualmente, Merkel también mencionó su apoyo al Espacio Económico Común: ¿será una señal de los tiempos que se avecinan?
Maahdi Darius Nazemroaya. Sociólogo. Investigador asociado en el Centre for Research on Globalization (CRG), especializado en geopolítica y estrategia, también especializado en el Medio Este y Asia Central.
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2015.01.07 13:38 IndepoendienteLibreA TTIP y la UE.

TTIP y UE. Para conmemorar el 25 aniversario del 9 de noviembre de 1989 (caída del Muro de Berlín) el periódico imperial global español (EL PAÍS) invitó a intelectuales alemanes a escribir artículos sobre el tema. Les salió el tiro por la culata con Eugen Ruge, ya que aprovechó para escribir uno de los mejores artículos que se han escrito contra el TTIP y la Unión Europea.
Decepción por Eugen Ruge Cuando, un año antes del cambio, hui a Occidente, mis expectativas, condicionadas sobre todo por los medios de comunicación, eran más o menos las siguientes: creía que la sociedad occidental era hasta cierto punto democrática, que la economía de mercado era hasta cierto punto social, y que el sistema político era lo suficientemente flexible como para afrontar los grandes retos de la protección del clima y el medio ambiente, o por lo menos más que el sistema socialista. Aunque en la práctica estas expectativas se han visto satisfechas en cierta medida y sigue estando completamente descartada toda comparación con el socialismo de la RDA (esto es algo que, como antiguo ciudadano de la RDA, uno tiene que puntualizar siempre previamente si no quiere que lo manden inmediatamente a Cuba), con el tiempo han surgido decepciones e inquietudes. Estas se deben en parte a que la sociedad a la que me he incorporado ha sufrido una intensa transformación en el último cuarto de siglo. Una de las cosas que más me irrita es verme sumido de nuevo en un período de gigantomanía después de haber vivido una gigantomanía de cuño soviético. Esta nueva gigantomanía se llama globalización. La globalización es posible gracias a un sistema de tratados de libre comercio. Uno de los tratados de libre comercio más amplios es la Unión Europea. Pero, aunque con el tiempo ha llegado a adquirir un marco político, su objetivo principal sigue siendo el libre comercio; eliminar lo más posible las tasas aduaneras, las barreras a los intercambios y las medidas de protección; y eso es lo que encontramos, desde el Tratado de Roma (1957), en todos los tratados europeos posteriores. Como es natural, la transferencia sin trabas de mercancías y capitales desemboca en el fortalecimiento de los grandes consorcios internacionales y, finalmente, en el desarrollo del capital financiero. Esto no es ninguna teoría, sino una realidad palpable. El poder político del capital crece. Los bancos y los monopolios asesoran, financian o extorsionan a la política y, lo que es más efectivo aún, se funden con ella, tanto en el plano personal como en el organizativo. Esto ocurre a escala nacional, pero también está cada vez más presente en Bruselas, que constituye un lugar perfecto para este tipo de imbricación, debido a que allí la concentración de poder es muy alta y los 20.000 cabilderos que trabajan diariamente en Bruselas lo tienen todo mucho más cerca. Además, es un lugar bastante resguardado de la influencia y la participación de la población europea. Por un lado por la lejanía geográfica, pero también por las complicadas, burocráticas y nada democráticas estructuras que imperan en Bruselas. Puede que a nivel personal muchos parlamentarios tengan el sincero convencimiento de que están haciendo cosas para mitigar las consecuencias sociales y medioambientales de la globalización. No obstante, olvidan que precisamente lo que ellos intentan paliar es una consecuencia de la Unión Europea. No es una casualidad que las negociaciones sobre la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés) se desarrollen en secreto de cara a la población, y no es una torpeza política el hecho de que la Comisión Europea esté impulsando por todos los medios el plan de traspasar una parte de los poderes jurídicos nacionales a tribunales de arbitraje privados. En realidad, esto no es más que la continuación consecuente de lo que la UE —o en todo caso esta UE— representa en esencia. Esta institución es en realidad un instrumento de la globalización impulsada bajo augurios neoliberales y ese es también, creo yo, el motivo más profundo de su déficit democrático. Además de los déficits democráticos, los déficits sociales se están haciendo también cada vez más patentes. No se trata solo de que la libre transferencia de mercancías y capitales haya desembocado en una competencia terrible entre los Estados (y sus poblaciones) por lograr las mejores condiciones para las empresas (impuestos más bajos, salarios más bajos y sindicatos débiles son ventajas a la hora de ofrecerse como localización); a esto hay que añadir que la brecha entre ricos y pobres no ha dejado de ensancharse en los últimos 25 años. Hasta las estadísticas de la OCDE, o incluso recientemente los informes de la agencia de calificación de riesgo Standard&Poor’s, advierten de la existencia de peligrosos desequilibrios tanto entre naciones pobres y ricas como dentro de las naciones industrializadas desarrolladas. En los países occidentales, el 1% de la población posee alrededor del 30% de la riqueza. Al mismo tiempo, los Estados —es decir, sus ciudadanos— están endeudados hasta las cejas. En el sur de Europa, más de la mitad de los jóvenes de menos de 25 años está en paro; una tragedia que traerá consecuencias sociales y políticas. Es cierto que en Alemania la situación todavía parece aceptable, pero el país consigue en parte su prosperidad a costa de otras naciones que no están preparadas económicamente para asumir el caro euro. Además, en Alemania también existe desde hace mucho tiempo el feo (y cínico) neologismo “Niedriglohnsektor” [sector de salarios bajos] que significa que la gente trabaja, pero no puede mantenerse con lo que gana. En Alemania también son los pequeños y medianos ahorradores los que pagan con sus depósitos, que prácticamente no producen intereses, los costes de una crisis de la que han salido ganando otros. Y en Alemania también es el contribuyente medio el que rescata a los inversores que han perdido dinero especulando. Esta es una situación que menoscaba el equilibrio social y no tiene nada que ver con la economía de mercado. Probablemente la peor consecuencia de la globalización sea su repercusión sobre el medio ambiente, es decir, sobre el planeta. El objetivo declarado de la UE (pero también de la Organización Mundial de Comercio o de la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión) es el crecimiento, pero eso solo es verdad a medias. En realidad se trata del crecimiento del crecimiento, es decir, de crecer cada vez más rápido, o expresado matemáticamente, de crecer exponencialmente. Aunque el crecimiento se aplicase a ámbitos “razonables”, este concepto no sería sostenible a largo plazo. El concepto de crecimiento de la civilización occidental ha consumido en 250 años tantos recursos como la humanidad en toda su historia anterior. Agotamos el planeta para consumir y lo más desquiciado de toda esta historia es que el consumo ni siquiera nos hace felices sino que congestiona, saquea y llena de basura el mundo. No, la producción descabellada de bienes de consumo no sirve para combatir la pobreza o el hambre como les gusta afirmar a los profetas del crecimiento. Todo lo contrario, la producción masiva de productos baratos de los países industrializados crea inmensos problemas medioambientales en el tercer mundo. Cientos de conflictos bélicos son provocados o favorecidos por problemas climáticos como la erosión del suelo o la escasez de agua, cuando no se trata directamente de hacerse con riquezas naturales y reservas energéticas para aplacar el hambre insaciable de esa industria que funciona a toda máquina. Finalmente, me temo que la unificación cada vez mayor del tipo de economía, producción y consumo, tendrá a largo plazo —y de hecho ya tiene— un efecto nivelador en el ámbito cultural. No soy nacionalista, soy medio ruso, así que ni siquiera soy un auténtico alemán. Soy europeo, estoy realmente enamorado de Europa, siempre que eso no suponga un nuevo grado de chovinismo. Amo a Europa precisamente por la variedad de sus culturas, y si queremos que viajar signifique algo más que, sencillamente, cambiar de lugar, y el intercambio algo más que mero comercio, entonces hay que mantener vivas las culturas, las regiones y las tradiciones, lo cual no quiere decir conservarlas como atracciones turísticas. Como ciudadano de la RDA siempre me ha hecho sufrir la forma en que el socialismo tendía a nivelar todo lo tradicional y regional. Por supuesto, la nivelación que tiene lugar hoy día es de otro tipo, y todavía sigue siendo socavada por subculturas que se resisten a un tipo de economía y un modo de vida generalizadores. No obstante, cuando viajo a las ciudades y países de Europa, cada vez percibo más cosas idénticas y similares. En las zonas peatonales se asientan las mismas cadenas comerciales y los mismos operadores de telefonía móvil. Las jóvenes parecen calcadas unas de otras. Los carteles de los cines anuncian los mismos éxitos de taquilla. Y —extraña coincidencia— cada vez es más raro encontrar gente que lee en el metro. En un mundo cada vez más acelerado, el libro se convierte en un anacronismo. Pero eso significa que el idioma —el componente más importante de la identidad cultural— también empieza a desmoronarse. Probablemente todo esto no pueda seguir así por mucho tiempo. Puede ser que mi visión esté alterada por la decepción o velada por el desconocimiento. Pero cuando, hoy día, me preguntan por el cambio, en lo primero que pienso es en la esperanza y en las expectativas que acompañaban a esa época de nuevos horizontes. Negar que, en muchos aspectos, la nueva vida es más interesante, hermosa y autónoma, sería falso y mezquino. Pero también sería una irresponsabilidad no mencionar aquí las inquietudes y las decepciones. http://internacional.elpais.com/internacional/2014/11/07/actualidad/1415371882_280015.html Eugen Ruge (1954) es hijo del historiador marxista Wolfgang Ruge, que fue deportado por los dirigentes soviéticos al Gulag siberiano. Eugen Ruge llegó con sus padres a Berlín Oriental a la edad de dos años. Licenciado en Matemáticas en la Universidad Humboldt de Berlín, fue colaborador científico en el Instituto Central de Física de la Tierra de la Academia de Ciencias de la RDA. En 1986, comenzó su trabajo como escritor, director de documentales y guionista en la DEFA. En 1988 se trasladó a la República Federal. Desde 1989 trabaja principalmente como guionista de teatro, la radio y el cine. Además de sus traducciones de obras de Chéjov ha sido profesor visitante en la Universidad de Artes de Berlín. En 2011 público la novela "En tiempos de luz menguante", por la que recibió el Premio Alemán del Libro y el Premio Alfred Döblin . Ruge vive en Berlín y en Rügen.
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